Casi me caigo del asiento del tren de camino a Barcelona mientras leo de buena mañana un artículo de opinión en el diario EL PAIS titulado “Elogio de la moderación política”. La causa de mi asombro no es tanto el contenido del mismo, sino lo inesperado de su firma. Éste no es otro que Joaquin Calomarde, diputado al Congreso del PP por Valencia.
“La templanza y la moderación políticas, frente a la exaltada imprudencia y la inútil temeridad, definen la cualidad de lo sobrio” inicia en su alegato por la moderación. Leyendo el texto, aunque un poco barroco, me hacía reflexionar entorno al daño que hace a la política y a todo aquello relacionado con lo público la actual crispación política, sobretodo azuzada por las posiciones de derecha extrema que adopta el primer partido de la oposición. No podía sino asentir en silencio prácticamente en cada uno de sus párrafos. Pero cual sería mi asombro al descubrir la naturaleza del firmante. ¿Será acaso un nombre encubierto?, ¿no se habrá equivocado el diario al transcribir la firma?.
“La moderación política huye de cualquier Apocalipsis y no espera ni reclama el juicio final ni la conclusión convulsa o inerme de la historia o el acoso triunfante y banal de cualquier revolución simbólica”, prosigue el distinguido diputado. Y aún hay más, lejos de sumarse a las tesis catastrofistas de la dirección nacional del PP, poclamando el colapso y la fragmentación de España, Calomarde nos sorprende escribiendo “los nacionalismos en España no tienen, por tanto, que verse como hechos políticos negativos a combatir, sino como expresiones democráticas positivas con las que dialogar y colaborar, en su caso, desde posiciones moderadas, liberales y no extremistas”.
O bien este señor está fumado o le va a caer encima una buena reprimenda. ¡Como lo lean Acebes y Zaplana va a tener un día movido!. Por menos pidieron la cabeza de Piqué y a Gallardón lo tienen crucificado. No en vano, unas páginas más adelante, Zaplana bramaba por continuar machacándonos con la “verdad” sobre el 11-M, los lazos entre ETA y los islamistas radicales. Pese a todo, bienvenido a la acera de la razón diputado Calomarde, hay si cundiera el ejemplo entre sus compañeros de bancada parlametaria…….
“La templanza y la moderación políticas, frente a la exaltada imprudencia y la inútil temeridad, definen la cualidad de lo sobrio” inicia en su alegato por la moderación. Leyendo el texto, aunque un poco barroco, me hacía reflexionar entorno al daño que hace a la política y a todo aquello relacionado con lo público la actual crispación política, sobretodo azuzada por las posiciones de derecha extrema que adopta el primer partido de la oposición. No podía sino asentir en silencio prácticamente en cada uno de sus párrafos. Pero cual sería mi asombro al descubrir la naturaleza del firmante. ¿Será acaso un nombre encubierto?, ¿no se habrá equivocado el diario al transcribir la firma?.
“La moderación política huye de cualquier Apocalipsis y no espera ni reclama el juicio final ni la conclusión convulsa o inerme de la historia o el acoso triunfante y banal de cualquier revolución simbólica”, prosigue el distinguido diputado. Y aún hay más, lejos de sumarse a las tesis catastrofistas de la dirección nacional del PP, poclamando el colapso y la fragmentación de España, Calomarde nos sorprende escribiendo “los nacionalismos en España no tienen, por tanto, que verse como hechos políticos negativos a combatir, sino como expresiones democráticas positivas con las que dialogar y colaborar, en su caso, desde posiciones moderadas, liberales y no extremistas”.
O bien este señor está fumado o le va a caer encima una buena reprimenda. ¡Como lo lean Acebes y Zaplana va a tener un día movido!. Por menos pidieron la cabeza de Piqué y a Gallardón lo tienen crucificado. No en vano, unas páginas más adelante, Zaplana bramaba por continuar machacándonos con la “verdad” sobre el 11-M, los lazos entre ETA y los islamistas radicales. Pese a todo, bienvenido a la acera de la razón diputado Calomarde, hay si cundiera el ejemplo entre sus compañeros de bancada parlametaria…….
