
El Congreso de los Diputados se dispone a votar hoy el llamado “Canon digital”. Éste es una compensación por los ingresos que presuntamente dejan de percibir los autores cada vez que alguien realiza una copia privada de su obra en lugar de comprar el original. Un acto delictivo que se debe perseguir y combatir.
El canon se pagará cuando uno compre un soporte o un equipo capaz de almacenar o reproducir obras sujetas a derechos de autor, desde CD y DVD vírgenes, MP3, MP4 grabadores de ordenador y de DVD, decodificadores y televisiones con disco duro o memorias flash/usb. Lo incorpora en el precio el fabricante, aunque finalmente se lo cargue al consumidor. Va de los 17 céntimos que se abonarán en 2008 por cada CD virgen a los 227 euros por la fotocopiadora más avanzada. En total, entre 110 y 120 millones de euros al año, 80 millones por obras audiovisuales y 40 por reprografía.
Todos estamos a favor de proteger la propiedad intelectual y los derechos de autor. La cultura no es ni debe ser gratis, pero una medida injusta e incoherente no defiende a los autores y artistas, más bien al contrario, los confronta con aquellos que son los destinatarios de su creación.
El canon digital es sin embargo coherente con la creencia bien arraigada en España de que el que puede defrauda. Así en nuestro país, y en general en las culturas latinas, siempre hemos pensado que para avanzar en determinadas materias hay que hacerlo mediante las medidas coercitivas o represivas y no con la educación cívica y la sensibilización. El canon viene a reforzar esa creencia. No sabemos si usted defrauda a los autores y artistas, pero por si acaso pague por adelantado, cambiando la carga de la prueba, donde el ciudadano en su calidad de consumidor de productos electrónicos e informáticos es un potencial delincuente sin posibilidad de demostrar lo contrario.
Muchos de nosotros, aunque no consumamos masivamente música ni compremos muchos DVD’s, manteníamos una cierta conciencia y hacíamos el esfuerzo de comprar música o videos en tiendas autorizadas. Pero si ahora estamos obligados a pagar por adelantado por ser potenciales delincuentes, y regularizan un acto que se proclama como delictivo, copiar música, videos …etc, ¿debo pagar dos veces por el mismo servicio o producto? Quizás lo mejor será “solo” descargar o copiar todo lo que se pueda ilegalmente. El canon digital universal no es una solución, más bien una chapuza recaudatoria que se volverá en contra de quienes lo promueven.
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