Todas las quinielas sobre el resultado de las elecciones a la Asamblea Nacional cubana han errado. Ni Lage ni Pérez Roque acompañarán a Raúl Castro en la Jefatura del Gobierno, sino que será un histórico del régimen, Manchado Ventura, un duro del aparato del partido comunista cubano. Las decisiones tomadas por la Asamblea Nacional cubana necesitarían de un análisis en detalle y comentar los matices, palabras y silencios de los diferentes dirigentes, pero podríamos avanzar algunas reflexiones:
1-La primera y quizás más clara es que Fidel Castro ha demostrado ser una vez más, aún convaleciente, uno de los estrategas políticos más eficientes de la historia moderna. Todos hemos estado esperando ver una pugna interna de los delfines por situarse en la carrera de la sucesión, alentados por los mensajes de la necesidad de introducir cambios. Pero Fidel ya tenía muy claro que mientras viva y le quede juicio, a él le sucederá el mismo, sea formalmente presidente o no lo sea. Todavía se debe estar regocijando de su jugada.
2-La segunda es que se demuestra que la generación que impulsó y gestionó la revolución, no está dispuesta a compartir el poder con los llamados “jóvenes” del régimen. Ellos son los principales perdedores de los nombramientos, bien porque quizás no se confíe suficientemente en ellos o bien porque los históricos consideran que son los únicos con la legitimidad suficiente para ser capaces de introducir reformas económicas que no pongan e peligro los fundamentos del régimen.
3-La tercera es que Fidel Castro le muestra las líneas rojas a su propio hermano Raúl. No le queda otro remedio que ceder la silla de Presidente, pero no está dispuesto a ceder el poder. El nombramiento de Manchado Ventura acota y mucho el terreno de juego de Raúl y su grupo de confianza. Todas las reformas, por mínimas que éstas sean, tendrán que ser pactadas y con el acuerdo con Fidel.
4-La cuarta es sobre la ignorancia extrema de la Comunidad Internacional y la opinión publicada sobre la realidad y funcionamiento del régimen cubano. Hemos demostrado a base de publicar y comentar las posibilidades de personajes y dirigentes más jóvenes como el vice-Presidente Lage, que nuestros deseos son diametralmente opuestos a la realidad. Lo que deberíamos preguntarnos es si con nuestra actitud hemos contribuido a facilitar las cosas a dirigentes más moderados o los hemos condenado a no ser tenidos en cuenta gracias a ser los candidatos de la Comunidad Internacional. La discreción es de gran utilidad en regímenes autoritarios. Algunos llamados expertos, todavía están preguntando quien es ese tal Manchado Ventura.
En fin, que Fidel Castro debe estar todavía destornillándose de risa ante la cara de tontos que se nos ha quedado a medio mundo. El mundo sigue girando, el régimen permanece, y los cubanos y cubanas sufriendo condiciones de vida duras y difíciles. Que nadie espere grandes cambios, pero habría que recordar que el diablo está en los detalles, estemos atentos a ellos.
1-La primera y quizás más clara es que Fidel Castro ha demostrado ser una vez más, aún convaleciente, uno de los estrategas políticos más eficientes de la historia moderna. Todos hemos estado esperando ver una pugna interna de los delfines por situarse en la carrera de la sucesión, alentados por los mensajes de la necesidad de introducir cambios. Pero Fidel ya tenía muy claro que mientras viva y le quede juicio, a él le sucederá el mismo, sea formalmente presidente o no lo sea. Todavía se debe estar regocijando de su jugada.
2-La segunda es que se demuestra que la generación que impulsó y gestionó la revolución, no está dispuesta a compartir el poder con los llamados “jóvenes” del régimen. Ellos son los principales perdedores de los nombramientos, bien porque quizás no se confíe suficientemente en ellos o bien porque los históricos consideran que son los únicos con la legitimidad suficiente para ser capaces de introducir reformas económicas que no pongan e peligro los fundamentos del régimen.
3-La tercera es que Fidel Castro le muestra las líneas rojas a su propio hermano Raúl. No le queda otro remedio que ceder la silla de Presidente, pero no está dispuesto a ceder el poder. El nombramiento de Manchado Ventura acota y mucho el terreno de juego de Raúl y su grupo de confianza. Todas las reformas, por mínimas que éstas sean, tendrán que ser pactadas y con el acuerdo con Fidel.
4-La cuarta es sobre la ignorancia extrema de la Comunidad Internacional y la opinión publicada sobre la realidad y funcionamiento del régimen cubano. Hemos demostrado a base de publicar y comentar las posibilidades de personajes y dirigentes más jóvenes como el vice-Presidente Lage, que nuestros deseos son diametralmente opuestos a la realidad. Lo que deberíamos preguntarnos es si con nuestra actitud hemos contribuido a facilitar las cosas a dirigentes más moderados o los hemos condenado a no ser tenidos en cuenta gracias a ser los candidatos de la Comunidad Internacional. La discreción es de gran utilidad en regímenes autoritarios. Algunos llamados expertos, todavía están preguntando quien es ese tal Manchado Ventura.
En fin, que Fidel Castro debe estar todavía destornillándose de risa ante la cara de tontos que se nos ha quedado a medio mundo. El mundo sigue girando, el régimen permanece, y los cubanos y cubanas sufriendo condiciones de vida duras y difíciles. Que nadie espere grandes cambios, pero habría que recordar que el diablo está en los detalles, estemos atentos a ellos.



