martes, diciembre 23, 2008

!Atención a los jóvenes¡

Como biene siendo habitual en los últimos años, los jóvenes son notícia solo cuando se puede hablar de ellos en negativo. Alcoholismo, fracaso escolar, violencia, apatía o pérdida de valores... son el marco referencial para escribir sobre ellos. Ahora han sido las revueltas de Grecia a causa de la muerte del joven griego Alexandros Grigoropulos de 15 años, fallecido en Atenas el pasado 6 de diciembre tras recibir un disparo de un policía, la que encendió la mecha de la indignación en Grecia. En España, las protestas Anti-Bolonia en muchas universidades, han vuelto a poner a los jóvenes en los medios de comunicación en un intento de comprender las causas de las movilizaciones y en algunos casos el uso de la violencia.

Para aquellos que observamos a los jóvenes y sus movimientos ya sean organizados o espontáneos y que tenemos experiencia en el mundo juvenil advertimos: no se debe minusvalorar los síntomas que están apareciendo. No existe una teoría que haya sintetizado nítidamente los mecanismos por los que un hecho aislado genera reacciones violentas de masas. La sociedad y las instituciones creen tener tiene un profundo autoconocimiento de los comportamientos sociales, pero la realidad demuestra que sigue ignorando cómo se enciende la llama que precede al estallido de la violencia. La coyuntura política, económica y social tienen un papel relevante. Casi siempre la activación del estallido está unido a la frustración de unas expectativas. Lo que pudo haber sido y no fue, una perspectiva muy vinculada a los jóvenes de hoy, que se siente olvidados por el sistema donde la violencia es una manera de llamar la atención y de protestar.

Recupero una palabras de uno de los jóvenes participantes en las revueltas de las "banlieu" en Francia en el 2005: "Mientras no hay violencia en los barrios se olvida a sus habitantes. Muchos jóvenes han aprendido la lección, ser ciudadano no tiene interés, es mejor romper". Salvador Martí, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca, cree que en esa frustración nace lo que él define como el capital social crítico, y la gente se fuera de la red institucional formal, los partidos políticos o los sindicatos. "Toda sociedad democrática tiene en su seno tejido social crítico. Y está demostrado que su actitud será distinta en función de cómo desde las instituciones formales se regulen las relaciones con el otro lado". En suma, viene a decir Martí, el estallido es evitable. Ramon Adell Argilés, profesor de la UNED que estudia los movimientos de protesta, añade algo más a esta perspectiva: "Hay mucha gente no representada en las instituciones formales. Gente invisible que, en cambio, se visibiliza en estos acontecimientos. De ahí su carácter inesperado. Y ahí la repercusión en los medios tiene un papel crucial". Los movimientos contemporáneos se generan espontáneamente y por un corto espacio de tiempo, con internet como medio ideal para difundir información y conseguir una movilización rápida y masiva.
En el caso de los movimientos anti-Bolonia, seguramente no solo se trata de una crítica al Espacio Europeo de Educación, es además una crítica a todo el sistema universitario, enquilosado y algo caciquil. Su caracter ha sido principalmete pacífico, aunque hay elementos violentos hasta ahora contenidos pero que podrían aparecer en algún momento. Por eso hay que poner atención y prevenir en la medida de lo posible estas situaciones. Cualquier tipo de protesta es fácilmente exportable. Todavía es pronto para valorar si lo que sucede con la revuelta griega y la protesta anti-Bolonia (en cierta manera, una revuelta ibérica) son acontecimientos puntuales o más profundos, advierte el antropólogo Feixa, "pero sí existen ciertas condiciones socioambientales comunes en Europa (sobre todo en la mediterránea), que en parte explican también la revuelta de las banlieues francesas [barriadas de la periferia] de hace unos años y la que está empezando a surgir en Italia". El contexto de crisis propicia que la revuelta se pueda reproducir en cualquier país.

Algunos buenistas como el amigo Daniel Lostao, Presidente del Consejo de la Juventud de España, cree que no se van a a extender las movilizaciones y revueltas, pero en España se da una situación singular en el continente. Es el único país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en el que se ha reducido el poder adquisitivo del salario medio (un 4% entre 1995 y 2005; paradójicamente, en un período de vacas gordas). Y cuenta también con una elevada precariedad: tiene la tasa de temporalidad laboral más alta de Europa: un 31% de los trabajadores es eventual (casi uno de cada tres), el doble de la media de la Unión Europea (14,5%), según datos de Eurostat de 2007.

Deberíamos tomar consciencia de la relevancia de la revuelta como indicadora de problemas estructurales profundos. No es casual que estas revueltas coincidan e incluso se avancen a la crisis (en un sentido no sólo económico sino cultural). Considera el antropólogo Feixa y creo que con razón que "los jóvenes suelen ser el termómetro de los cambios sociales. Mientras hace cuarenta años (1968) anunciaban los límites del progreso, ahora anticipan sus efectos perversos". Y glosa: "En la Europa mediterránea, la juventud se ha convertido en una fase de la vida extremadamente larga, cuyo inicio se adelanta y cuyo final se atrasa ad infinitum".
Así pues atención a los jóvenes, no vayamos a tener algún disguto importante en los próximos meses. Cuando se enciende la mecha de la revuelta social asociado a la violencia, las consecuencias pueden ser catastróficas. Pero hay que recordar que esa violencia física es casi siempre un reflejo de la violencia estructural que vivimos en el mundo actual, por lo que no es intrínseca a los jóvenes o ala condición juvenil. El malestar es general en Europa y puede estallar adonde menos lo esperamos. Las respuesta debe venir de la política, necesitamos una narrativa creible y coherente que vaya acompañada de medidas para poder intuir un futuro menos malo. De lo contrario el conflicto está servido.

lunes, diciembre 15, 2008

La astucia de los débiles

La política española y en especial la catalana, se mueve en los últimos tiempos por terrenos pantanosos. A medida que pasan los días aumentan el nerviosismo y el tono de las declaraciones para concluir un acuerdo sobre el modelo de financiación que de un respiro a todos y nos permita centrarnos en aquello que todos deseamos, el combate contra la feroz crisis económica. Es precisamente en tiempos difíciles donde se puede observar el temple, la solidez y los nervios de acero de unos y de otros. La política es un oficio que obliga a manejar situaciones complejas y contradictorias, y lo importante es siempre dar pasos hacia adelante y saber equilibrar las palabras y las acciones para conseguir consensos en bien del propio bien y del interés general. Las posiciones maximalistas no suelen desenvocar en acuerdos, y los exabruptos innecesarios como "Muera el Borbón", "Tontos de los cojones", "Colgar a los nacionalistas de algún sitio" crean todavía más tensión y crispación.

La ejecutiva del PSC ha decidido por unanimidad que sus diputados en el Congreso voten a favor de levantar el veto del Senado a los Presupuestos Generales del Estado. Dicha votación tendrá lugar el jueves y con ella se dará el visto bueno definitivo a las cuentas. Sin embargo, el PSC ha amenazado al PSOE con que, si detecta que "el Gobierno no tiene la voluntad de cumplir el Estatut" y no hay un acuerdo sobre financiación en la fecha "improrrogable" del 31 de diciembre, las relaciones PSC-PSOE "no serán como antes". Una apuesta dialéctica dura pero que garantiza la posibilidad de seguir hablando y negociando al tiempo que da apoyo a los presupuestos generales del Estado de 2008, como no podía ser de otra forma. Es algo así como estirar la cuerda pero sin romperla. A algunos en Catalunya les parecerá una contradicción, pero os aseguro que desde Madrid, tanto el tono y como la actitud del PSC hace salir ampollas. Montilla y el PSC están en una posición complicada, apostando fuerte aún a riesgo de ser incomprendidos tanto en Catalunya como en el resto de España. Sin embargo al final verá recompensado el esfuerzo, aún dejandose algunas plumas por el camino.

Otros han optado por estrategias diferentes -en especial los amigos de ERC- aprovechados convenientemente en contra de Catalunya por parte de la derecha política y mediática. Las soflamas en defensa de lo "nuestro" por legítimas que sean, deberían ser antetodo inteligentes tanto en el tiempo como en la forma. Antoni Puigverd resumió en su artículo "Entre vocazas anda el juego", la visión y el método de algunos políticos que no ayudan a mejorar las posiciones de Catalunya ante la opinión pública y por tanto de las posiciones negociadoras ante las instituciones estatales. Un artículo por cierto del que ha recibido numerosas críticas desde la propia Catalunya. Puigverd denuncia que algunos políticos como Joan Tardà tienen un honorabilísimo historial como demócratas antifranquistas, pero demuestran no ser profesionales: "Su desconocimiento de las consecuencias políticas de lo que hace y dice daña a Catalunya y al Govern, pero particularmente a su partido". "Tardà es expresión de un catalanismo que habla de oídas, que vive en una isla emotiva, que ignora la debilidad actual de los factores que permitieron la eclosión histórica de Catalunya y que, por consiguiente, no sabe discernir entre lo fundamental y lo accesorio". "No sabe, por ejemplo, distinguir entre aliado subjetivo u objetivo. Un profesional enterado de la materia que lleva entre manos no ignora que el rey Juan Carlos es, en estos momentos, un aliado objetivo de Catalunya. Importantes sectores catalanistas persisten en ignorar que la obligación del débil es ser astuto, pues carece de fuerza para imponerse. Sólo el fuerte puede permitirse el lujo del exceso y la irreflexión. "

Alguno se sentirá ofendido por poner a Catalunya del lado de los débiles. Nada más lejos de mi voluntad, aunque si habría que recordar que Catalunya es un pequeño país pero que es especialmente fuerte cuando está unida y en posiciones moderadas alejadas dela radicalidad. Eso es perfectamente compatible con la firmeza en la defensa de nuestros derechos y objetivos. Catalunya necesita como decía Maquiavelo gobernantes con "virtud y fortuna". Lo segundo no está en nuestra mano, pero la primero evidentemente sí. La historia demuestra como en numerosas ocasiones la astucia de los débiles se ha convertido en una verdadera fortaleza que ha permitido ganar numerosas batallas. Así pues habría que reclamar algo más de "astúcia" individual y colectiva.

jueves, diciembre 11, 2008

El difícil arte de confiar en el futuro.

Si hay una palabra que representa mejor que cualquier otra el estado de ánimo de los ciudadanos y ciudadanas es "la desconfianza". Muchas generaciones anteriores ala nuestra han sufrido duras crisis económicas y calamidades, pero siempre había la esperanza de que los hijos estuvieran algo mejor que los padres, y por ello se sacrificaban y luchaban. Pero hoy en día nadie puede afirmar que la generación siguiente estará mejor, o menos mal, que la generación anterior, con lo que eso conlleva de desconfianza en el presente y el futuro, así como en las instituciones y el orden establecido. Quizás por eso asistimos a brotes de violencia creciente de grupos antisistema que no ven otra salida que llamar la tención de esa manera.

Estos días coinciden notícias contradictorias en España sobre los jóvenes. Por un lado el Informe de la Juventud en España 2008 elaborado por el INJUVE y presentado por la Ministra de Igualdad. En él, se se constata la pérdida de peso de la población de entre 15 y 29 años, que ha pasado de representar aproximadamente una cuarta parte del total en 1996, a apenas superar el 19% en el informe actual. Pero en cuanto a la emancipación, se manifiesta una mayor independencia, ya que el 37% de la población joven en España no vive en casa de sus padres, cuando en 2004, este porcentaje era del 32%. La adquisición de independencia (35,3%) y la creación del hogar propio (27%) son los principales motivos para dejar el hogar paterno, predominando entre los varones el primero y entre las mujeres el segundo. La edad media del total de jóvenes que en 2008 no vive en casa de sus padres es de 20,8 años, mientras que en 2004 era de 21,3 años; y en cuanto a la convivencia en pareja también se inicia a edades más tempranas que en ediciones anteriores (21,6 años).

En cuanto a las transiciones juveniles: economía, trabajo y consumo, las tendencias contempladas en este Informe, destaca que entre el 86 y el 89% de los varones de entre 25 y 29 años y entre el 70 y el 85% de las mujeres del mismo grupo de edad, que ya tienen ocupación, pueden vivir de sus ingresos principal o exclusivamente. Asimismo, destaca que en los últimos cuatro años se ha incrementado el número de contratos estables entre la población joven ha pasado del 40% en 2004 al 44% de contratos fijos 2008.

En cuanto a la situación económico-laboral, a pesar de que las mujeres siguen teniendo más problemas para incorporarse al mercado laboral, la feminización del empleo poco a poco va ganando terreno; así mientras que la tasa de actividad femenina era del 59% en 2004, en 2008 pasó a ser del 64,8%. Sin embargo, y a pesar de los avances, el IJE2008 constata la desigualdad de género existente en lo referido a temporalidad, desempleo y a los salarios. Así, el salario medio neto de los jóvenes es 963,91 euros, siendo para los varones de 1076€ y para las mujeres de 827€ (un 30% inferior). La vivienda sigue siendo el objeto de consumo más deseado entre los y las jóvenes, seguido del automóvil, fundamentalmente entre los y las jóvenes de 25 a 29 años. Además, como síntesis de los datos analizados en el IJE2008 se puede concluir que existe un modelo de “consumo juvenil” que idealiza el consumo como forma de realización personal y como forma de relacionarse socialmente en mayor medida que otros grupos de edades.

Por otro lado el diario EL PAIS publica hoy un interesante y preocupante reportaje "Mileuristas para siempre", donde unos unos cuantos datos podrían bajarle los humos a los optimistas. Por ejemplo: con los horarios de España se trabaja en muy pocas partes. Y con la tasa de temporalidad que hay el mercado laboral español, prácticamente en ninguna. En pocos países europeos hay tantos licenciados, máster arriba máster abajo, con sueldos mileuristas. Y en ningún otro país -al menos de la OCDE- el poder adquisitivo de los trabajadores ha bajado en plena década de bonanza. ¿De verdad que como en España no se vive en ninguna parte?

Un puñado de datos ilustra que tener título universitario no es un gran negocio. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 22,7% de los trabajadores indefinidos y el 40,27% de los eventuales de entre 16 y 30 años desarrolla un trabajo que requiere menos preparación de la que tiene. Comisiones Obreras da una cifra absoluta: 1,3 millones de licenciados tiene un trabajo que no es acorde a su formación. Además, la diferencia de jornal entre los universitarios y los que no han acabado la secundaria ha caído un 40% entre 1997 y 2004, según un estudio de La Caixa. Los colectivos profesionales no dejan de quejarse de la devaluación de su trabajo, no sólo en términos económicos, sino también de prestigio.

"El hecho de que más de la mitad de los jóvenes estén empleados con contratos temporales perjudica el desarrollo de su potencial, con lo que esa parte de población que está más formada que la media no está sirviendo para mejorar la productividad de la economía española. La economía no se está beneficiando de su formación", dice Andrés Fuentes, economista primero del departamento de la OCDE especialista en España y Suiza. Las diferencias de salarios medios entre España y los países de su entorno siguen siendo relevantes incluso después de la puesta en equivalencia del poder adquisitivo, es decir, descontando el efecto de los distintos niveles de vida. Los 22.667 que se cobran en España en la industria y los servicios contrastan con los casi 28.000 de Francia y los 41.000 de Alemania.

El futuro no pinta demasiado bien, por lo que no es extraño que la gente desconfía. Es la hora de la política, del debate, de la confrontación de ideas y modelos para hacer un esfuerzo de síntesis y
consenso que permita sentar las bases de un futuro con mejores perspectivas. España no está acostumbrada a eso, y la necesidad es imperiosa. Necesitamos un fuerte liderazgo político, pero igualmente desde el ámbito de los social y lo económico. A ver si sabemos prender esa mecha.

Para saber más:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Mileuristas/siempre/elpepusoc/20081211elpepisoc_1/Tes

http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.item.action?id=1356553953&menuId=838623918





viernes, diciembre 05, 2008

¡¡¡ S.O.S: los que pueden, consuman por favor !!!


De todos los factores que se han conjugado para deslizarnos por la presente crisis, el peor de ellos es sin lugar a dudas el psicológico. La crisis ocupa todas las conversaciones y afecta a todas las decisiones. La gente vive en un clima de perplejidad cuando no de angustia las consecuencias de la crisis, aun cuando en su situación particular pueda ser que no la sufra. Muchos son los ciudadanos y ciudadanas que tienen serias dificultades para pagar su hipoteca y llegar a fin de mes, otros han perdido sus empleos, generando una ansiedad y miedo al futuro del todo comprensivo. Pero seamos conscientes y realistas, muchos otros mantenemos nuestros empleos y tenemos la capacidad de hacer una vida cuasi normal a pesar de que nadie está exento del riesgo de quedarse sin trabajo, salvo los funcionarios.


Ante la presente situación necesitamos dos cosas prinipalmente, estimular aquellos mecanismos y políticas que contribuyan a invertir la grave crisis que padecemos, y ser solidarios con aquellos que viven en su piel las consecuencias de la crisis.


Una de las medidas que muchos de nosotros podemos hacer es ayudar al consumo. Las fiestas de Navidad contribuyen a ello, pero deberíamos hacerlo también después si podemos. Y hay quien lo podría hacer; hay ciudadanos que retrasan decisiones que podrían tomar sin perjudicar su economía por la presión psicológica que representa el ambiente que la crisis ha creado. Miquel Roca, ex-politico y prominente abogado, nos ha recordado estros días que hemos vivido ciertamente una etapa de consumismo irresponsable, pero ahora puede ser un acto de solidaridad que, los que puedan, consuman. Que el que tiene el dinero para comprar un piso o una casa, lo haga; que el que pueda cambiar de coche, lo haga, que el que pueda permitirse ciertos dispendios, lo haga. Si incluso a los que les va bien o no les va mal el impacto de la crisis les alcanza para frenar decisiones que tendrían deseo de llevar a cabo y lo pueden hacer, que lo hagan.


La crisis deberá vencerse de muchas maneras. Con medidas políticas, con comportamientos sociales, con precauciones financieras; fomentando la educación, mejorando nuestra competitividad, buscando nuevos mercados, innovando, investigando... pero también no frenando la máquina del consumo por parte de aquellos que puedan estar en condiciones de hacerlo. Retrasar decisiones a la espera de que los tiempos mejoren puede provocar que estos no lleguen nunca. Hay una cierta responsabilidad solidaria para todos cuantos se sienten aliviados porque la crisis pasa de largo de su situación personal y no se sienten víctimas de una coyuntura desfavorable; y esta solidaridad les debe conducir a superar los recelos, las desconfianzas y ¡a consumir!


Una llamada de este tipo no significa que hay que hacerlo de cualquier manera. Se puede y debe estimular el crecimiento a través de un aumento de la demanda y el consumo, pero se puede hacer también de manera responsable. Consumir no significa malgastar, el consumo responsable va mucho más allá que consumir productos de comercio justo, es una actitud en todas y cada una de nuestras compras.

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