
España parece que olvidó por unas horas sus miserias con la llegada de Sarkozy a Madrid. Venía acompañado de su mujer Carla Bruni, que ha concentrado más atención que "el pequeño Napoleón". Y es que España es un país de folklore. Producimos cantidades industriales de él, y nos gusta consumirlo. Hasta diarios supuestamente serios como EL PAIS, han sucumbido a las tentaciones de deslizarse por la pendiente de la prensa rosa, reflejando en su portada los tacones y las partes traseras de la mujer del Presidente francés y de Princesa de Asturias., ¡de gran interés público claro! Por unas horas, lo rosa ha inundado e impregnado todo.
Así Zapatero puede estar satisfecho, y puede sacar pecho y certificar lo bien que funciona la "French connection". Parece que entre España y Francia, así como entre sus Presidentes hay física y química. La cuestión es, ¿cual de ellas es más importante?.
La química entre Zarko y ZP se ha demostrado efectiva, aparentemente funciona, y eso es importante en las relaciones internacionales. El vehemente Sarkozy hizo bueno en su visita el "vini, vidi , vinci". Llegó a España en olor de multitudes, la Moncloa recibió alrededor de 400 peticiones de acreditaciones de medios de comunicación de todo pelaje y condición, cuando lo habitual para las visitas de Estado se sitúa entre 40 o 50. Intuyó que podía ocupar todo el espacio político y mediático y lo hizo. Con un par de magistrales gestos, como el compromiso de la lucha contra ETA las 24h del día o el compromiso de que el AVE llegue a Lyon desde Barcelona en el 2012, defender que España debe estar por dercho propio en el G-20, amén de otros piropos al propio Zapatero, hizo que venciera por goleada. Con dos capotazos -es un gran orador- ante diputados y senadores, se metió a la clase política en el bolsillo , y tanto él como Carla Bruni dejaron pequeños a Zapatero y a los Reyes de España. Hasta la Bruni se permitió llegar 30' tarde a la visita del Museo Reina Sofía donde la Reina le esperaba para ejercer de anfitriona.
Pero lo verdaderamente importante de la visita ha sido la "física". La Cumbre entre España y Portugal ha sido más importante que las fotos y los trajes de Carla Bruni. Después de más de 15 años de retrasos en las interconexiones eléctricas y ferroviarias, parece que el Gobierno francés mueve ficha facilitando las construcciónes que permitan a España su "conectabilidad" total y real con Europa. Así, el tal ansiado corredor Mediterráneo que debe unir Valencia y Barcelona con las redes transeuropeas parece estar más cerca, como la interconexión de mercancías por el eje central de los Pirineos para dar salida al enorme potencial de la ciudad de Zaragoza como plataforma logística del sur de Europa. Eso sí que es realmente importante para España y su futuro.
El glamour y el folklore no debería cegarnos. Los amigos franceses perciben a España como un vecino y socio pero al mismo tiempo como un competidor formidable. El despegue de España con 14 años de crecimiento sostenidos y continuados por encima de la media europea, llegó a crear inquietud en algunos sectores políticos y sociales galos. Pero atención, también desde España nos atrevimos a pronosticar que tras convertirnos en la 8ª potencia económica mundial al superar a Italia, poníamos la proa a los amigos franceses, algo que la crisis ha borrado de un plumazo. Francia es Francia, un país fuerte con sólidas bases a pesar de algunas debilidades.
Todavía tenemos mucho que aprender de nuestros vecinos franceses. Entre ellos, saber manejar de forma magistral la imagen, los gestos, el verbo y la palabra. Esto es, saber cortar dos orejas y el rabo y dar la vuelta al ruedo en plaza ajena. De momento nos quedamos con la parte postiva, las relaciones entre Francia y España están en un buen momento, la "french connection" funciona.
Así Zapatero puede estar satisfecho, y puede sacar pecho y certificar lo bien que funciona la "French connection". Parece que entre España y Francia, así como entre sus Presidentes hay física y química. La cuestión es, ¿cual de ellas es más importante?.
La química entre Zarko y ZP se ha demostrado efectiva, aparentemente funciona, y eso es importante en las relaciones internacionales. El vehemente Sarkozy hizo bueno en su visita el "vini, vidi , vinci". Llegó a España en olor de multitudes, la Moncloa recibió alrededor de 400 peticiones de acreditaciones de medios de comunicación de todo pelaje y condición, cuando lo habitual para las visitas de Estado se sitúa entre 40 o 50. Intuyó que podía ocupar todo el espacio político y mediático y lo hizo. Con un par de magistrales gestos, como el compromiso de la lucha contra ETA las 24h del día o el compromiso de que el AVE llegue a Lyon desde Barcelona en el 2012, defender que España debe estar por dercho propio en el G-20, amén de otros piropos al propio Zapatero, hizo que venciera por goleada. Con dos capotazos -es un gran orador- ante diputados y senadores, se metió a la clase política en el bolsillo , y tanto él como Carla Bruni dejaron pequeños a Zapatero y a los Reyes de España. Hasta la Bruni se permitió llegar 30' tarde a la visita del Museo Reina Sofía donde la Reina le esperaba para ejercer de anfitriona.
Pero lo verdaderamente importante de la visita ha sido la "física". La Cumbre entre España y Portugal ha sido más importante que las fotos y los trajes de Carla Bruni. Después de más de 15 años de retrasos en las interconexiones eléctricas y ferroviarias, parece que el Gobierno francés mueve ficha facilitando las construcciónes que permitan a España su "conectabilidad" total y real con Europa. Así, el tal ansiado corredor Mediterráneo que debe unir Valencia y Barcelona con las redes transeuropeas parece estar más cerca, como la interconexión de mercancías por el eje central de los Pirineos para dar salida al enorme potencial de la ciudad de Zaragoza como plataforma logística del sur de Europa. Eso sí que es realmente importante para España y su futuro.
El glamour y el folklore no debería cegarnos. Los amigos franceses perciben a España como un vecino y socio pero al mismo tiempo como un competidor formidable. El despegue de España con 14 años de crecimiento sostenidos y continuados por encima de la media europea, llegó a crear inquietud en algunos sectores políticos y sociales galos. Pero atención, también desde España nos atrevimos a pronosticar que tras convertirnos en la 8ª potencia económica mundial al superar a Italia, poníamos la proa a los amigos franceses, algo que la crisis ha borrado de un plumazo. Francia es Francia, un país fuerte con sólidas bases a pesar de algunas debilidades.
Todavía tenemos mucho que aprender de nuestros vecinos franceses. Entre ellos, saber manejar de forma magistral la imagen, los gestos, el verbo y la palabra. Esto es, saber cortar dos orejas y el rabo y dar la vuelta al ruedo en plaza ajena. De momento nos quedamos con la parte postiva, las relaciones entre Francia y España están en un buen momento, la "french connection" funciona.







