lunes, septiembre 28, 2009

Atención a la Alemania que viene.....

El resultado de las elecciones celebradas en la Alemania este fin de semana, suponen algo más que una simple contienda electoral circunscrita al país germánico. Lo que allí pase tiene un enorme impacto en el resto del continente. Así como las elecciones americanas tienen consecuencias en el mundo entero, las elecciones alemanas la tienen para Europa. No en vano, Alemania es la primera potencia exportadora mundial, representa la primera economía de la UE, y contribuye con el 26% del total del presupuesto comunitario.

Es por ello que hay que prestar mucha atención a los movimientos que allí se produzcan, sobre todo, el impacto en las políticas sociales ante la eventual coalición de gobierno entre conservadores y liberales. Si Alemania gira a la derecha toda Europea bascula en la misma dirección. Tras el hundimiento socialdemócrata de ayer, la canciller Angela Merkel, al frente de la nueva coalición de centro derecha, tiene ahora las manos libres para aplicar las recetas conservadoras para salir de la crisis, esto es, reducir el Estado del Bienestar, algo que no podía aplicar porque tenía el cortapisas del SPD.

Después de una caída del 5% del PIB en 2009, Alemania está empezando a salir de la recesión antes de lo previsto, y podría volver a crecer a un ritmo del 2,5% los próximos dos años. En las Instituciones europeas, se teme que Alemania opte por retirar pronto los estímulos fiscales, con lo que los efectos para las economías que todavía están metidas en la recesión serían catastróficos. En la reciente reunión del G-20 en Pittsburgh, la mayoría de mandatarios abogaron por mantener los estímulos fiscales este año y el siguiente. Merkel, sin embargo, mantuvo un inquietante silencio. Alemania tiene otros objetivos. Frente al límite de un 3% de déficit público de la UE, el Parlamento alemán ha restringido este desequilibrio a un mero 0,35% para 2016. Nada de veleidades en gasto público, todo atado y bien atado.

Todos exigimos a la UE que reaccione ante la crisis, multiplicando sus políticas e iniciativas, pero sin dotarla de los instrumentos para ello. Por un lado todavía no está en vigor el nuevo tratado de Lisboa que otorga nuevas competencias, y por otro, reducimos año tras año el presupuesto comunitario, que está por debajo del 1% del PIB europeo, lejos, muy lejos del techo del 1,27& del PIB recogido en los Tratados. Algunos países, con Alemania a la cabeza, se niegan a aumentar los recursos comunitarios. Y claro sin dinero difícilmente se pueden aplicar políticas públicas. Nos conformamos con la Europa disminuída.

Así pues, atención a la Alemania que viene. La gélida e impasible Ángela Merkel, no tiene nada que ver con aquellos Cancilleres alemanes que apostaron de forma decidida por la integración europea. Merkel mira más hacia adentro que hacia Europa, y ha renunciado a liderar el proyecto europeo, lo que es una mala noticia para todos. Y es que a pesar de estar en una Europa a 27, si el eje Franco-alemán no lidera un nuevo impulso europeo, al camino de la recuperación de la pasión por Europa le van a faltar vitaminas.

miércoles, septiembre 16, 2009

La insoportable levedad de Barroso


El Parlamento Europeo ha votado hoy que José Manuel Durão Barroso sea presidente de la Comisión Europea cinco años más. Pese a las dudas de algunos líderes y la resistencia de parte del Parlamento Europeo, el ex primer ministro conservador portugués ha sido confirmado por amplia mayoría absoluta en la Eurocámara.


Como tantas otras veces en la política, ha sido una votación sin pasión ni entusiasmo. Apenas un puro trámite para elegir al menos malo de los que estaban disponibles para aceptar el cargo. Y es que los Jefes de Estado y de Gobierno, no quieren un Presidente de la Comisión fuerte. Tras Jaques Delors, aprendieron la lección y eligen una y otra vez a uno de los suyos para que no se les vayan las cosas de las manos. Después de Delors (que no fue Jefe de Gobierno), llegaron Jaques Santer (del que nadie se acuerda y por algo será), Romano Prodi (que tras su paso por Bruselas con más penas que glorias volvió a Italia para liderar a la malogrado centro-izquierda) y por dos mandatos consecutivos Barroso (ex-primer Ministro portugués y entusiasta liberal que hizo de anfitrión en la tristemente foto de las Azores que promovió la invasión de Irak).


Más allá del análisis de los apoyos que ha recibido en la eurocámara, os ofrezco un dato para mi elocuente de que podemos esperar de Barroso. Ha ofrecido en su discurso de investidura ante el Pleno de la cámara, una Comisión fuerte para un nuevo mandato ambicioso, quizás reconociendo así que el primero no lo fue tanto. Pero lo más preocupante es, -y he seguido el debate en directo desde el pleno-, que ni una sola vez pronunció la palabra ciudadanía europea o "ciudadanos" europeos. La UE tiene grandes retos, pero Barroso no se ha acordado que además de a los Gobiernos y al Parlamento, también debería dirigirse a los ciudadanos.

domingo, septiembre 13, 2009

Soberanía con sentido común


En España, como buen país latino y mediterráneo, algunas cosas sensibles las solemos hacer más con las vísceras que con la cabeza. Eso es especialmente peligroso en todo aquello que se refiere a las cuestiones identitarias, al uso de las lenguas, o al largo enacabado proceso de descentralización política y administrativa hacia la plena autonomía de las Comunidades Autónomas. Ejemplo del lamentable espectáculo, son la cantidad de adjetivos y abruptos entre unos y otros a cuenta del fallo del Constitucional sobre el Estatut, el boicot a Noa el día de la Diada, el pseudo-referéndum por la independencia de Arenys y un largo etc.


La defensa de la autonomía, la soberanía, la independencia e incluso el centralismo más rancio, son siempre legítimos si se defienden en el marco de convivencia y diálogo que nos ofrecen las instituciones democráticas. El problema radica cuando una sociedad reivindica su madurez para decidir por ella misma, al tiempo que no sabe hacerlo de forma sosegada y tranquila. Y es que en Catalunya y toda España, tenemos mucho que aprender de nuestros vecinos europeos todavía, a pesar de que nos creamos que somos la "ostia".


La Vanguardia publica un excelente artículo de Xavier Mas de Xaxàs bajo el título "La autonomía líquida" tras su visita a las islas Aland (Finlandia), ejemplo de la defensa racional y eficaz de su identidad nacional, de su lengua y de su autonomía, sin necesidad de estar siempre a cara de perro entre ellos y con su entorno. Un reportage que todos los políticos españoles deberían leer. En él destacan frases para la reflexión de los responsables de uno y otro signo sobre lo que puede significar la autonomía y la identidad nacional de un pequeño territorio en el marco de un país miembro de la UE:
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"La autonomía no la entendemos como un elemento de aislamiento, sino de adptación. No tendría sentido que una vez conseguida nos hubieramos dedicado a disfrutar de ella, sin preocuparnos de los que pasa fuera".
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"El gran valor de nuestra autonomía es que equilibra muy bien el cambio y la continuidad, y este equilibrio nos permite ser sólidos y adaptables".

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"Lo determinante es que nuestra región autónoma, neutral y desmilitarizada, demuestra que la soberanía no se basa en el todo o nada. Es un complejo rompecabezas que puede armarse de diversas maneras".

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Y añado yo, probablemente el camino hacia la soberanía depende hoy más de la capacidad de sentarse en la mesa e influir donde se toman las decisiones que desgastarse en una lucha sin cuartel por tener un Estado propio. La clave está en ser todos un poco más humildes y aceptar que nuestro futuro depende de la capacidad de explotar la inteligencia colectiva para construir un entramado político e institucional viable, coherente y posible. Si reconocemos la interdependencia del mundo globalizado como uno de los paradigmas del siglo XXI, ¿cómo no vamos a reconocer la interdependencia de Catalunya y España?. ¿Cuánto queda en nuestra clase política del menos común de los sentidos, el sentido común?.

Nos queda por explorar un camino interesante. Unidad y libertad, y eso se llama Federalismo.


martes, septiembre 08, 2009

¿Cómo medir la talla de un político?


Entre las muchas obsesiones y servidumbres que puede tener un político poco seguro de sí mismo, seguramente una de las peores es tener complejo de bajito. Y eso es lo que le pasa a Sarkozy, aunque ese complejo debe ser igualmente proporcional al ego que tiene. No es ningún secreto que el pequeño Napoleón usa -talonettes-, alzas en los talones de los zapatos para aparecer un poco más alto, o bien discretos escalones en las tarimas para sus acalorados discursos. Pero lo que parece algo ridículo y patético es llegar al extremo de evitar aparecer rodeado de gente más alta que él.

Lo que hasta ahora se ignoraba, es que el Elíseo se encargara también de medir a las personas que acompañan al presidente en sus apariciones públicas. Así pasó, según ha destapado la televisión belga RTBF, en la reciente visita que el presidente francés rindió a la fábrica de la empresa Faurecia, en Caligny (Orne), donde los trabajadores escogidos para situarse detrás de Nicolas Sarkozy fueron cuidadosamente escogidos en función de su estatura: todos ellos por debajo de 1,70.


El Elíseo se ha apresurado a desmentir tal cosa –calificando la información de "descabellada y grotesca"–, lo mismo que la dirección de Faurecia, que en un primer momento se negó a hacer comentario alguno al respecto. Pero José de Sa Moreira, delegado sindical de la CFDT en la fábrica, aseguró sin lugar a dudas que la petición procedió del Elíseo. Otro trabajador confirmó bajo anonimato la existencia incluso de una lista con los empleados que daban la talla exigida.

En fin que parece que la talla de nuestros líderes se mide más en cms que en la calidad de su gestión. EN el caso de Sarko es algo paradógico que se haya casado con una mujer bastante más alta que él. Habrá que imaginar las artimañas que hará en casa para aparecer a la misma altura que Carla.

domingo, septiembre 06, 2009

Stop a la pena de muerte


La lucha contra la pena de muerte es un largo combate en el que se han ido ganando algunas batallas, pero donde queda lamentablemente mucho por hacer. Parece increíble que países democráticos como los EE.UU, continúen aplicándola en nombre de la justicia. La pena capital es la negación más extrema de los derechos humanos. Consiste en el homicidio premeditado a sangre fría de un ser humano a manos del Estado y en nombre de la justicia. Viola precisamente el derecho a la vida que proclama la Declaración Universal de Derechos Humanos. Es el castigo más cruel, inhumano y degradante.


Los EE.UU nos han demostrado lo injusto y cruel que puede llegar a ser. Todos los indicios apuntan hoy a que que Todd Willingham, ejecutado en 2004 en Texas, era inocente. Un hecho sin precedentes en un país que administra la inyección letal a una media de 50 condenados y un argumento a favor para los abolicionistas. Probar la inocencia del condenado después de su muerte es algo extremadamente raro en los Estados Unidos y, según los expertos, ningún Estado ha reconocido nunca oficialmente haber cometido un error. El caso de Todd Willingham, de 23 años, cuyas tres hijas murieron en el incendio de la casa familiar, por cuya presunta autoría él fue condenado, podría suponer la primera vez. En 1992, un jurado condenó a Todd Willingham, basándose en un informe de expertos locales. Él murió 12 años después proclamando su inocencia. Su historia contiene todos los ingredientes clásicos del error judicial: ausencia de pruebas periciales, un experto-psiquiatra describiendo al fallecido como un "sociópata muy peligroso" sin haberle entrevistado nunca, testigos que cambiaron su declaración a favor de la acusación y abogados ineficaces.


Pero aún si fuera culpable, nunca puede haber justificación para la tortura ni para el trato cruel. Al igual que la tortura, una ejecución constituye una forma extrema de agresión física y mental a una persona. La pena de muerte es discriminatoria y a menudo se utiliza de forma desproporcionada contra los económicamente desfavorecidos, las minorías y los miembros de comunidades raciales, étnicas y religiosas. Se impone y se ejecuta arbitrariamente.


La pena capital legitima un acto de violencia llevado a cabo por el Estado, y es inevitable que se cobre víctimas inocentes. Mientras la justicia humana siga siendo falible, no se podrá eliminar el riesgo de ejecutar a un inocente. Amnistía Internacional continúa pidiendo incondicionalmente la abolición de la pena de muerte en todo el mundo y es una de sus campañas permanentes.


Y en el caso de Todd Willingham, ¿quien puede enmendar el error?.

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