sábado, octubre 31, 2009

Conciliar ética y política

Los impresentables casos de corupción a los que asistimos en los últimos meses, pueden llevarse por delante la ya de por si endeble reputación de la clase política y por extensión de todo un sistema democrático basado en un sistema de partidos. Es evidente que la mayoría de las personas que se dedican a la Función Pública y a la política son gente decente, honrada y capaz, el problema radica demasiadas veces, cómo vemos que gente que no sería elegida nunca ni delegado de su clase o presidente de su comunidad de vecinos, asume importantísimas responsabilidades amparados en sistemas de reclutamiento y selección de cuadros políticos más cercanos al clientelismo y al nepotismo que a una democracia moderna.
.
Los partidos políticos pese a su descrédito, son y deben seguir siendo fundamentales en un sistema democrático, pero con una urgente revisión de sus sistemas de funcionamiento para adaptarlos a las necesidades de la sociedad de hoy, alineándolos con los valores que proclamamos en los textos y ponencias de nuestros congresos y convenciones. Es precisamente ese "desacoplamiento" entre narrativa y praxis el que erosiona la imagen y el crédito de la actividad pública y política. El reto que tenemos ante nosotros es generar modelos de "éxito" o referentes políticos, tanto de derechas como de izquierdas, en los que los ciudadanos se puedan ver reflejados y sentirse orgullosos de ellos en tanto que representantes suyos.
.
Ignacio Sotelo ha publicado un artículo que invita a la reflexión profunda. "El desprestigio creciente de los políticos tiene su fundamento en un sistema de selección y promoción que no favorece a los mejores, aunque algunos de primera hayan sabido acoplarse a las condiciones impuestas, conscientes de que no se puede navegar contra viento y marea." Seamos claros, hoy en día, en prácticamente todos los partidos políticos se habla poco de política, y la democracia interna es una democracia disminuida, amputada o limitada. Son otras las variables y dinámicas que cuentan a la hora de elegir a los cuadros. La competencia y habilidades personales y profesionales son un valor añadido, pero no parecen ser los principales atributos para poder ejercer tareas políticas o públicas.
.
La ética política no es únicamente la lucha contra la corrupción de aquellos que se aprovechan o meten la mano en la caja. Es mucho más, es una actitud moral, intelectual y material en todos y cada uno de nuestras actuaciones. Actitudes que a veces hay que defender con corage y tesón. No podemos pedir a la gente y especialmente a los militantes de los partidos que sean héroes. Necesitamos reglas y procedimientos claros y justos, en los que la ética sea reconocida como un valor en alza. Muchos de nosotros vemos, observamos e intuímos actitudes que no son de recibo, pero el sistema penaliza aquellos que se revelan contra las prácticas de ciertos personajes y clanes. Hay mucho que reflexionar de lo que hacemos y cómo lo hacemos. Todos tenemos responsabilidades, pero los que tienen mayores cuotas de poder, tienen sin duda un poco más de responsabilidad que los demás.
.
En estos días de abatimiento, valdría la pena recuperar algunas lecturas sencillas pero adecuadas para los tiempos que corren. Vuelvo a recomendar "Diccionario del ciudadano sin miedo a saber" de Fernando Sabater.
.
Para saber más:

.

sábado, octubre 24, 2009

En el país del profeta Obama (II)


Cinco días de visita en Washington con multitud de reuniones con Think Tanks, responsables del Departamento de Estado, Congresistas y Diplomáticos, cunden lo suficiente para tomar le temperatura política del país. En los EE.UU se están librando tres grandes batallas políticas que marcarán en buena medida los próximos años de la potencia americana.

El Presidente Obama, no solo se ha destapado como un gran orador levantando grandes expectativas dentro y fuera de los EE.UU, sino que constituye una verdadera revolución tanto en las formas como en el fondo de hacer política. En menos de un año, y con una administración apenas aterrizada, se enfrenta a tres grandes batallas en las que se juega todo su caudal y crédito político: la recuperación económica y sobretodo la creación de empleo, la reforma sanitaria (la madre de todas las batallas) y la guerra de Afganistán. Tres frentes de gran calado y enorme dificultad.

En el terreno económico, la larga crisis empieza a pasar factura. Tras la gigantesca operación de salvamento y estabilización del sistema financiero con la inyección de miles de millones de dólares, la economía y la creación de empleo no acaban de arrancar a pesar de la aparición de algunos brotes verdes. Los Estados y sus Gobernadores, han tendido que reducir drásticamente los gastos, echando a la calle a miles de empleados públicos con el consiguiente descontento y malestar. El desempleo sigue aumentando, pero paradójicamente algunos bancos como el City o Barclays, anuncian ya que en el 2009 obtendrán beneficios récord y están ya preparando bonus millonarios para sus directivos ante el asombro de propios y extraños. El año 2010 será además un año electoral, y decenas de Gobernadores se juegan sus puestos, amén del Congreso, donde los más de 400 diputados (congresistas) se juegan igualmente sus deseados escaños. En el Partido Demócrata, empiezan a temer una desmovilización de muchos de los que apoyaron a Obama.

La reforma sanitaria es donde Obama se juega en gran medida su credibilidad. Todos los analistas creen que la sacará adelante, pero muy descafeinada tras la conciliación necesaria entre el Congreso y el Senado, el primero más progresista frente a un Senado más conservador. En esa batalla, las aseguradoras médicas se están gastando una media de 1,5 millones de dólares al día en anuncios en contra de la reforma, lo que da una idea del tremendo negocio que el sistema actual genera, mientras 50 millones de personas no tienen ningún tipo de cobertura, y otros 100 millones la tienen en condiciones precarias y limitadas. Y es que en los EE.UU, quedarse sin empleo no es lo más grave, también significa que no tienes cobertura sanitaria ni para ti, ni para tu familia. Un sistema de todo o nada que genera una gran ansiedad y verdaderos dramas incluso a amplias clases medias.

Finalmente Afganistán, la guerra de Obama. Una guerra que no puede permitirse el lujo de perder, pero que no se puede ganar. Por un lado aprietan los militares y los republicanos exigiendo un aumento del contingente militar ( y del gasto) de unos 40.000 soldados. Por otro, una opinión pública y los demócratas, reticentes ante una guerra que recuerda demasiado a Vietnam (uno de los tabues de la memoria colectiva americana). En la Administración Obama, hay enormes choques entre intereses opuestos, y el Presidente dilata la decisión. Algunos dicen que no tomar la decisión es ya por sí misma una decisión. Lo cierto es que Obama está haciendo sesiones de trabajo de 4 horas cada semana sobre la materia antes de presentar su esperado plan, algo inimaginable en tiempos de Bush, que apenas dedicaba 30’. Toda una patata caliente en la que EE.UU pide ayuda a Europa mientras nosotros miramos hacia otro lado.

En definitva, que a orillas del hermoso río Potomac, se están librando importantes batallas sordas. Lo más curioso de todo, es que mientras los europeos estamos centrando las ilusiones y esperanzas en dos temas, la ratificación del Tratado de Lisboa, y la Conferencia sobre Cambio Climático de Copenhague en diciembre, desde los EE.UU el primero se mira con un cierto escepticismo, y el segundo con indiferencia. La prioridad es la agenda interna, lo demás ya se verá.

domingo, octubre 18, 2009

En tierras del profeta Obama (I)


En las últimas semanas el ritmo de trabajo no me ha permitido escribir en mi bitácora. He tenido que escaparme a los EE.UU para poder escribir unas líneas desde la tierra del nuevo profeta del mundo, Barak Obama, premio Nobel de la paz, o mejor dicho, premio Nobel a la comunicación política. La política es comunicación, y la comunicación política en estado puro es sin duda Obama.

El otoño lluvioso de Washington no invita a pasear, pero no resta nada de encanto a una ciudad que vive al ritmo de la política de la capital de la primera potencia mundial. Una hiper-potencia, que aunque ha perdido parte de su pujanza, sigue siendo el centro del mundo. Y ante la persistente "shower" que nos azota, uno de los placeres de esta ciudad es refugiarse en una de sus muchas librerías, en la que nada más traspasar la puerta quedas atrapado por las posibilidades que a uno se le ofrecen. Yo me decido por Barnes&Noble de Pennsylvania Avenue, en el entrañable y agradable barrido de Georgetown. Cantidad, variedad y calidad al alcance de la mano.

Una de las cosas que más me llaman la atención al ojear los libros de política y actualidad, es la cantidad de libros con títulos que atacan de una manera muy virulenta y agresiva al Presidente americano. Toda la fuerza, ilusión y energías que Obama ha levantado a su favor, es directamente proporcional al odio que genera entre los sectores más conservadores y reaccionarios de la sociedad americana. Obama levanta todo tipo de pasiones. Elogios, pero igualmente ataques que en algunos casos están sembrando la semilla del odio no solo político sino racial que habrá que ver hasta donde nos llevan. Y es que la presencia de Obama es omnipresente, tanto para lo positivo como para lo negativo. Fotos, artículos, libros, reportajes, merchandising.... Obama hasta en la sopa.

En los EE.UU, el premio Nobel de la paz a su presidente ha sido recibido con escepticismo y rechazo por una buena parte de la clase política. Uno de los tradicionales ataques a Obama es acusarlo de "socialista", que en la cultura política americana es algo así como "comunista", pero ahora se le acusa además de "europeo". Sorprende ver alguna portada de alguna revista que lo ataca con la hoz y el martillo y la bandera europea. Curioso ataque, pero demuestra lo poco que se considera a Europa entre una buena parte de la clase política y la sociedad americana. Y es que Obama es probablemente el más europeo de los Presidentes que ha tenido los EE.UU, pero sin embargo es igualmente probable que sea el Presidente que menos invierta en sus relaciones con Europa.

Y es que el centro del mundo ya no está en el atlántico, y mucho menos en el Mediterráneo como antaño, sino que ha migrado hacia el Pacífico. China, India.... y en pocos años Brasil, son ya los centros de interés de la hiper-potencia americana. Para muestra un botón: hemos venido para preparar la Cumbre Transantlántica bajo presidencia española en el primer semestre de 2010. El Departamento de Estado nos ha reservado 30', lo justo para saludar y pasar los mensajes más importantes. Habrá que aprovechar bien el tiempo.




Visitantes

Se ha producido un error en este gadget.

Archivo del blog