Los apasionados episodios a los que asistimos en lo súltimos días en España sobre el culebrón de la interpretación del Estatut de Catalunya en el Tribunal Constitucional, abren una peligrosa vía de agua a la ya maltrecho ambiente político español. Más allá de la opinión que todos tenemos sobre el proceso y el contenido, lo más preocupante es que todo este embrollo puede sembrar el gérmen de la discordia y el deterioro de la convivencia entre territorios en un momento difícil. ¿Podemos permitirnos como país abrir todos los frentes a la vez?. Tenemos que superar una crisis económica profundísima con la necesidad de afrontar reformas estructurales dolorosas. Debemos afrontar con solidaridad y generosidad una crisis social ante la valancha de desempleados, el deterioro de las finanzas públicas y el riesgo a una regresión en la prorección social. Y es urgente afrontar el debate colectivo sobre el modelo educativo para poder mirar al futuro con posibilidades. Pero nosotros nos vamos a liar a "ostias" los unos contra los otros por el Estatut. Demostramos colectivamente una pésima inteligencia colectiva como país.El que debe estar encntado es José María Aznar, verdadero artífice de esta situación. Hagamos un poco de memoria, Antoni Puigverd nos lo recordó ayer en LA VANGUARDIA en el artículo "O CId o Estatut". Aprovechando el clima emotivo y ético de la defensa de las víctimas de ETA, Aznar impulsó con su característico desprecio de la flexibilidad una "segunda transición". Renacionalizar España y acotar las posibilidades que el pacto constitucional de los años setenta otorgaba a Catalunya y al País Vasco. Paralelamente, la intelectualidad española, de la mano de Fernando Savater, evolucionaba hacia la pura visión de una España a la francesa. Aznar y los poderosos medios que lo acompañaban contaron (y jugaron) con el vaso comunicante de Carod y suERC. Nunca habría subido tanto ERC, si en lugar de tensar, Aznar hubiera profundizado en el legado de la transición, como siguen recomendando, casi sin voz, Fraga o Herrero de Miñón. Rodríguez Zapatero instrumentalizó ya antes de llegar al poder la excitada corriente catalana. Y ahora la abandona a la suerte de unos jueces. Unos jueces condicionados, no por el editorial de un día, sino por los medios que reclaman a todas horas la segunda transición: idéntico traje para todos y que acabe la broma de la España plural.
No está mal tampoco la reflexión de Josep Ramoneda en EL PAIS, que afirma que lo que está en juego en el Constitucional es lo que Aznar llamaría la segunda transición: cerrar el Estado autonómico de una vez para siempre, poner límites infranqueables a las comunidades y especialmente a Cataluña. Éste y no otro era el objetivo del recurso presentado por el PP contra el Estatuto que está en el origen del problema: una vez más, el PP quiso ganar en los Tribunales lo que perdió en los Parlamentos y en las urnas, cargando sobre los jueces una tarea política que no les corresponde. El Constitucional ni puede ser nunca una cuarta cámara legislativa, ni puede servir para resolver los conflictos políticos que gobiernos y oposiciones no han sido capaces de pactar. El silencio de Rajoy es elocuente: sabe que retirar el recurso sería romper con la doctrina Aznar y enajenarse definitivamente a buena parte del coro ideológico de la derecha y al núcleo duro de su electorado, al mismo tiempo, desearía que este cáliz pasara rápido y discretamente para no perder su expectativa de alianza con CiU, después de las elecciones catalanas.
Estoy de acuerdo con Puigverd cuando afirma que lo que está en juego es incluso algo más que la dignidad de Catalunya: la dignidad de la Constitución, que es ambigua por naturaleza. Una interpretación restrictiva de la Constitución, una sentencia inspirada en la legítima pero parcial visión de Aznar, sería una victoria parcial del intento de segunda transición de Aznar, pero una buena derrota de la convivencia política del páís en su conjunto. El sentido de la Constitución de 1978 podría romperse en mil pedazos. Veremos cuanta dosis de inteligecia política colectiva somos capaces de generar, y eso es tarea de todos, políticos, periodistas y sociedad civil en general.
Artículo "O Cid o Estaut" (Antoni Puigverd):
http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20091127/53832559102/o-cid-o-estatut-aznar-constitucion-erc-jordi-pujol-pais-vasco-sant-jordi-francesc-zapatero-carreras-.html
Artículo "Aznar va ganando" (Josep Ramoneda):
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Aznar/va/ganando/elpepusocdgm/20091129elpdmgpan_4/Tes



