martes, junio 22, 2010

Lecciones de Apple para la UE

La historia de la integración europea está trufada de notables éxitos, pero también de innumerables crisis. Basta recorrer los anales del convulso siglo XX para ver hasta que punto la UE ha avanzado a una velocidad inimaginable en apenas unas décadas tambien a golpe de crisis de todo tipo. La UE es sin ninguna duda una historia de éxito. Pero la vida ya se sabe que es injusta, y que los éxitos del pasado no son garantía de éxitos en el futuro, y la UE y sus instituciones tienen que aprender a mover las caderas más rápidamente en un mundo que se mueve a una velocidad de vértigo si quieren seguir siendo una historia de éxito. Ese regionalismo abierto que tanto hemos defendido como el camino a seguir, tiene que encontrar de nuevo la senda del camino para no quedar rezagado en un mundo crecientemente multipolar.

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La crisis que vivimos hoy en Europa y el mundo es diferente a cualquier otra de las que vivimos en los 60 años de integración europea. Es una crisis sistémica y lo que está en juego no es solo volver a la senda del crecimiento, sino el proyecto mismo de unidad europea. Y es que en los últimos meses hemos visto que la maquinaria de la unidad europea está algo gripada, con una falta de visión, responsabilidad y liderazgo alarmente de la locomotora alemana que hace tambalear el eje franco-alemán, motor indispensable del proyecto europeo.
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Una buena radiografía de la Europa de hoy es la descrita por Pedrag Matvejevic y publicada hoy en un interesante artículo sobre la crisis desde su mirada del europeo "no eurocéntrico". "Nuestra crisis común, una vista desde el Este", el escritor croata proclama algo que quizás sea cierto, "Occidente está cansado de sí mismo" y necesita renovadas energías para que Europa, sus instituciones y sus líderes políticos vuelvan a ser referentes culturales y recuperar la ilusión por un proyecto y un destino político, económico y social común.
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A la UE quizás le pase como a la gran empresa de la manzana (Apple), con su gurú Steve Jobs a la cabeza. La periodista Gemma Martínez ha escrito un interesante artículo sobre los riesgos de la poderosa empresa de tecnología, donde describe que justamente en el momento en que las acciones de Apple están en su máximo hostórico, la empresa tiene como reto crecer o morir. Ante la avalancha de demanda que generó su nuevo teléfono iphone4, colapsó y desbordó a la compañía obligándola a disculparse ante sus muchos clientes. Algunos analistas comienzan a sugerir que el futuro de Apple como empresa es menos clara que sobre la evolución de la acción ante la incapacidad de atender a más demanda. Otros creen que la empresa dirigida por Jobs puede haber alcanzado su techo de crecimiento y que su ubicuidad y la de sus productos puede ser excesiva.
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Eso mismo le pasa a la UE. Sus prestaciones en los últimos años han sido buenas y beneficiosas para casi todos, aunque no hemos invertido lo suficiente para adecuar su oferta de políticas a la demanda de una Europa a 27 y con 500 millones de ciudadanos, condenándola a la anorexia política por los egoísmos nacionales. Ahora, en un momento de crisis como ésta, le exigimos unas prestaciones que no se corresponden con sus capacidades, generando fustración a propios y extraños. Y es que la UE tiene ante sí el mismo reto que Apple, o crece o muere. O responde a las expectiativas o entrará en un declive sistémico. En el horizonte inmediato está la necesidad de construir un gobierno económico europeo, las decisiones del Consejo Europeo del 17 de junio apuntan en esa dirección, pero hace falta más velocidad, más creatividad y más liderazgo, y en eso Apple sabe algo.

miércoles, junio 16, 2010

Consejo Europeo, la hora de la verdad

Mañana 17 de junio, la UE se juega mucho, inlcuso demasiado para lo que están dispuestos a digerir los Jefes de Estado y de Gobierno de los 27. Ha llegado la hora de decidir nada más y nada menos que transferir una buena parte de la soveranía económica a Europa, es decir, apostar de forma inequívoca por el llamado "método comunitario" y caminar de forma ineludible hacia un verdadero gobierno económico europeo. La crisis económica y financiera nos demuestra todos los días, que no hay una salida nacional a la crisis, solo actuando de forma conjunta nos salvaremos. El futuro de Europa depende en buena medida del corage y la visión de los Jefes de Estado y de Gobierno, con mención especial a la alemana Merkel, no han dado muestras de responsabilidad y solidaridad, ya que han actuado por obligación para evitar el desastre.
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Mañana, el Consejo Europeo debe tomar decisiones sobre 4 temas de vital importancia para nuestro futuro individual y colectivo:
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1-Recuperar la estabilidad fiscal y financiera mediante una política coordinada de consilidación fiscal y disciplina presupuestaria que no penalice el crecimiento y que no haga pagar los platos rotos a los que no son responsables de la crisis, los ciudadanos. La Comisión Europea ha dibujado ya posibles escenarios, pero las medidas no pueden ser solo recortes en el gasto. La UE tiene que explorar la vía de ingresar nuevos recursos, y eso pasa también por aumentar algunos impuestos nacionales a los que más tieneny quizás crear algún impuesto europeo, como imponer una tasa a las transacciones financieras internacionales.
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2-Dedicir medidas ambiciosas y eficientes para prevenir futuras crisis financieras. La presente pone de manifiesto de forma dramática, la inexistencia en la supervisión de los mercados financieros. Los gobiernos han salvado a los llamados "mercados" con dinero público, y ahora éstos nada más salidos de la UVI se disponen a especular contra aquellos que les salvaron de la quiebra. ¿Aprendemos la lección?. Urge moner en marcha el paquete de supervisión financiera, prohibir de forma inmediata las operaciones en descubierto.
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3-Aprobar e impulsar de forma decidida la Estrategia Europa 2020, es decir, apostar por un crecimiento a sostenible y la creación de empleo de calidad, con indicadores vinculantes tanto en educación, como en la creación de empleo y en la lucha contra la pobreza. Tenemos un potente mercado interior comunitario, y tenemos que completarlo y explotar al máximo sus posibilidades.
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4-Apostar por una verdadera "gobernanza económica europea" de la Unión. El objetivo inmediato debe ser coordinar de forma efectiva y real las políticas económicas. Eso significa apostar por el método comunitario, creer en el potencial del trabajo conjunto y evitar tomar medidas unilaterlaes y proteccionistas que nos empobrecen a todos.
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En definitiva, estamos ante la madre de todas las batallas. Nos jugamos que Europa sea un proyecto de éxito tambien en el futuro, o bien un territorio bonito, limpio, aburrido y envejecido que se irá empobreciendo poco a poco. ¿Estarán los líderes a la altura de las circunstancias?.
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lunes, junio 14, 2010

Especulación a la alemana

La gran locomotora alemana no pasa por un buen momento. A los problemas en la coalición de gobierno entre conservadores y liberales, incapaces de ponerse de acuerdo en prácticamente en nada, se le suma la baja popularidad de la otrora admirada Canciller Ángela Merkel, criticada tanto en Alemania como en el resto de Europa. Su política, pensada única y exclusivamente en clave interna, está haciendo un daño enorme al resto de Europa. Las dudas en el rescate a Grecia, o las medidas pro-cíclicas con un recorte del gasto público que contraerá el crecimiento en un momento de débil recuperación económica está dañando la imagen y la credibilidad alemana en Europa de forma notable.

Pero además, la fama de la seriedad y de rigor alemana se desmoronan ante lamentables campañas y comentarios desafortunados contra otros socios europeos. El rotativo alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung vuelve hoy a la carga con la hipótesis de que la UE está preparando un plan de rescate para España, tal y como ya publicó el pasado viernes el Financial Times Deutschland. Parece que de nada sirve que tanto Bruselas como el Gobierno español han vuelto a negar estas informaciones. ¿Qué debe estar pasando para que además, la Comisión Europea ha dado un paso más allá y ha acusado a Alemania de estar detrás de esta especulación "retorcida" que asegura que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha pedido activar el fondo de estabilización de 750.000 millones de euros creado para los países con problemas de pago similares a Grecia?.

Lo sorprendente es que Merkel y su gobierno no han salido a la palestra para desetimar tal situación y defender la estabilidad de sus socios. Lo que algunos pensamos sinceramente es que detrás de esos comentarios, hay notables intereses especulativos que generan suculentos beneficios económicos, y entre ellos quizás esté detrás hasta el todopoderoso Presidente del Banco Central alemán. Si alguien investigara quizás nos llevaríamos una sorpresa desagradable. Al igual que el FT Deutschland, el FAZ afirma que se hace eco de una información que circula en el ambiente financiero de Berlín, aunque sin citar fuentes concretas. Los especuladores siempre se esconden. A lo mejor resulta que esos llamados especuladores financieros no están solo escondidos entre opacos fondos de inversión de no se sabe donde. Quizás algunos de ellos se sientan en confortables sillones de instituciones hasta ahora muy respetables. Ojalá me equivoque.

jueves, junio 10, 2010

¿Good bye Europe?

Dicen los optimistas que las crisis son depuradoras, que no hay que verlas solo como un problema sino como una oportunidad. Pero también sabemos que aquellos que sufren más directamente sus devastadoras consecuencias no están por la labor de conceder mucho crédito a los refranes y las palabras bonitas, simplemente quieren soluciones. Pero las soluciones milagrosas e inmediatas para los problemas que padecemos parece que no existen, o sí. Y es precisamente en ese terreno donde estamos librando en Europa la madre de todas las batallas. ¿Hay una salida social a la crisis?, o por el contrario, ¿asistimos al fin del reformismo y solo queda aplicar el “sangre, sudor y lágrimas” para con los más débiles?

Durante las últimas semanas estamos asistiendo atónitos a toda una batería de anuncios de durísimas medidas de ajuste con el objetivo de caminar hacia la sostenibilidad fiscal de las cuentas públicas. La época de los estímulos económicos y del gasto público ha llegado a su fin, y Europa reconoce su incapacidad de ofrecer una solución autónoma a corto plazo. Ha tenido que ser el gendarme de las finanzas globales, el FMI, el que venga a socorrer a la vieja Europa. El ejemplo más evidente ha sido el plan de rescate a Grecia y el mecanismo de estabilidad financiera aprobado por el Consejo Europeo de 25 y 26 de marzo. Este mecanismo comprende por una parte, financiación sustancial procedente del FMI y por otra, préstamos coordinados bilaterales de los Estados miembros de la zona euro. La UE no fue capaz por sí sola de ofrecer una respuesta a su primera gran crisis en la zona Euro por el egoísmo de algunos destacados dirigentes europeos más preocupados por su interés electoral inmediato que por el interés general europeo. Las consecuencias son, que los especuladores financieros han seguido buscando víctimas, pero la verdadera pieza de deseo de esa cacería financiera es una pieza de “caza mayor”, la destrucción del propio Euro. ¿Impensable?, hasta la agencia de calificación Moody’s se atreve ya a sugerir que no “resulta absurdo” tal posibilidad.

Pero todos estos lodos vienen de algunos polvos, que no son otros que la hegemonía de la política neoliberal también en la política europea, que construyó un relato exitoso de una visión de una Europa desregulada ante el autismo político de los líderes europeos. Una deserción de las responsabilidades de las instituciones europeas y nacionales de las que padecemos sus nefastas consecuencias económicas y que ha condenado a la UE a la anorexia política y económica. Y es que tras el estrepitoso fracaso y la pavorosa crisis financiera internacional que provocó el “capitalismo casino” con su voraz ambición durante los últimos dos años, los gobiernos europeos tuvieron que salir al rescate para evitar el colapso. Multimillonarias ayudas que no evitaron el contagio de la economía real, y fueron precisamente muchos de los principales responsables de la crisis los beneficiarios de las ayudas públicas que han contribuido de forma importante a la escalada del déficit y a los problemas de sostenibilidad de las finanzas públicas.

Hoy, esos mismos beneficiados, nada más salidos de la UVI, vuelven a especular y a exigir reformas y ajustes durísimos que afectan principalmente a los que no causaron la crisis, los ciudadanos. Y los gobiernos, bajo el lema “Europa nos obliga”, se aprestan a dar la vuelta de tuerca que satisfaga a los llamados mercados con un enorme coste social ante el estupor y una indescriptible cólera ciudadana. Y es que por ese camino corremos el riesgo de galopar veloces a ese momento idílico que los euroescépticos deseaban y que no pudieron conseguir, el fin del mito de la construcción europea. Aquel proyecto que dibujaron los padres fundadores y que nos servía de hoja de ruta, la unidad europea basada en la construcción de una Europa política, social y económica. Y es que si no conseguimos construir un relato, un horizonte y un plan de acción común comprensible para los ciudadanos, en pocos años pasaremos de aquella vieja expresión de Ortega y Gasset de “España era el problema y Europa la solución”, a que los ciudadanos consideren que es precisamente Europa el problema y no la solución. Y si eso se consolida, quizás a algún cineasta se le ocurra en unos años una nueva película de éxito a imagen y semejanza de aquella maravillosa película de Wolfgang Becker “Good by Lenin pero esta vez bajo el título Good bye Europe. De nosotros depende reconstruir los lazos emocionales entre ciudadanos e instituciones, pero simplemente con ajustes sobre los hombros de los más débiles no es precisamente el camino para ello. El próximo Consejo Europeo del 17 de junio, tiene la oportunidad de ofrecer respuestas y acciones comunes, veremos si están a la altura del momento histórico en que vivimos.

Artículo publicado en Nueva Tribuna el jueves 10 de junio de 2010

miércoles, junio 02, 2010

Ajustes, reformas y coitus interruptus

Los ciudadanos europeos asistimos atónitos a la avalancha de malas noticias y anuncios de ajustes y reformas tras haber oído durante meses que se apreciaban algunos brotes verdes y una débil pero incipiente recuperación económica. La realidad sin embargo nos ha demostrado que los deseados brotes verdes han durando menos que lo que dura la primavera, abocándonos a un doloroso proceso de ajustes y reformas a lo largo y ancho del continente europeo. El efecto contagio de la crisis griega ha llegado con virulencia también al resto de socios europeos anunciando medidas bajo el lema “Europa nos obliga”, que refleja ni más ni menos el fracaso de la política, de las instituciones y de los líderes europeos ante el empuje desestabilizador y especulador de los llamados “mercados financieros”. Una mala noticia para mirar al futuro con optimismo, ya que muchos de nosotros pensábamos que tras el desastre de la crisis financiera internacional, los gobiernos y las instituciones reaccionarían y serían capaces de poner orden a los desmanes del “capitalismo casino”. Pero observamos con desesperación, que a pesar de que se han dado pasos adelante hacia un posible gobierno económico europeo -impensable apenas hace unos meses-, todavía no hemos sido capaces de aprobar el “Paquete de supervisión financiera” ni la Directiva sobre el control y regulación de los “Hedges funds” que tanto daño han hecho a la economía real y a la postre a los ciudadanos. Los especuladores siguen campando por sus respetos mientras los gobiernos y las cuentas públicas se desangran intentando protegerse de sus ataques.

Ahora se anuncia que ha llegado la hora de la verdad, la madre de todas las medidas, y la receta más proclamada por expertos y economistas ha sido la de la necesidad de atacar los ajustes y reformas necesarias para acelerar la recuperación aún siendo conscientes del coste social que conlleva. Una vez agotadas las posibilidades de los diferentes paquetes de estímulos que han hecho aumentar de forma considerable los déficits públicos, la única opción que parece viable para volver a la senda de la consolidación fiscal a corto plazo es la de reducir el gasto público y ofrecer un poco de aire a la maltrecha zona Euro. Así, bajo la presión de medio mundo, España se ha visto forzada a adoptar un dolorosísimo plan de ajuste que haga creíble el objetivo de reducir el déficit público al 3% en 2013. Tras el anuncio, tanto el FMI como la Comisión Europea, alabaron esos esfuerzos indicando que era el camino correcto a seguir. Y tras España, Portugal, Reino Unido, Italia, Francia anunciaron recortes, y quién sabe si también en poco tiempo la todopoderosa Alemania seguirá el mismo camino.

Pero apenas un día después de que una misión de economistas del FMI brindase su pleno respaldo al ambicioso programa de consolidación fiscal adoptado por el gobierno español, tanto el director-gerente del FMI Dominique Strauss Khan, como su economista jefe Olivier Blanchard, nos advirtieron ante el exceso de “celo” a la hora de reducir los elevados déficits públicos por parte de los gobiernos de la zona Euro, y el riesgo de que si éstos se aplicasen de forma simultánea en toda Europa, pondrían en riesgo no solo la recuperación en Europa sino la recuperación de la economía mundial. Y es que un impacto negativo sobre el crecimiento significa menor consumo y por lo tanto un PIB menor, y un PIB menor significa también menos ingresos por impuestos. Pero entonces…¿en qué quedamos señores economistas?. ¿Ni mucho ni poco, sino todo lo contrario?.

Las instituciones económicas nos demuestran que no son capaces de prever con meridiana exactitud el estado de la crisis de la economía mundial ni las recetas necesarias para combatirla. Nos reclamaban ajustes y reformas, y cuando estos se anuncian y se implementan, nos incitan a esa malvada y peligrosa técnica que es el coitus interruptus, pero esta vez aplicado a las medidas económicas, generando todavía más frustración e inseguridad. Sus actuaciones y declaraciones no generan la tan reclamada confianza, y pareciera que los economistas del FMI recetan medicinas pero sin saber muy bien los efectos secundarios de éstas. Personalmente me genera más confianza gente como el profesor Manuel Castells, que se interroga ¿y si no hubiera salida?, al menos con el modelo económico actual. Y es que la solución quizás pasa por nuevas formas de relación entre la economía y la sociedad. ¿Porqué no pensar, por ejemplo, en compensar la bajada de salarios rediciendo horas de trabajo con criterios pactados con los sindicatos?. Y es que como dice Castells, macroeconómicamente sería igual, pero microeconómicamente tendría un impacto positivo si aumentáramos la productividad del sector público con una buena reorganización y el uso inteligente de las nuevas tecnologías. Si funcionara tendría un efecto demostración sobre otros sectores de la sociedad.

Estas y otras medidas, como incentivar a los emprendedores y las pymes, que son los principales motores de la creación de empleo y de la innovación, o la promoción de la industria europea que apuesta por un modelo de desarrollo sostenible y bajo en carbono, o una apuesta valiente y coherente por las energías renovables…etc es parte de la solución. Porque lo utópico y lo absurdo es querer buscar soluciones o mejorar haciendo más de lo mismo. Con recetas simples o mediocres para problemas complejos no se llega muy lejos. Hace falta creatividad, coraje e innovación, atreverse a hacer cosas nuevas. En definitiva, que las instituciones tienen y deben poder demostrarnos que saben hacer algo más que salvar y restaurar al capitalismo financiero a costa de los esfuerzos de los de siempre.

¿Qué se creen los del FMI?

Informe del FMI sobre España 2010

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