.
"Es hermoso reconocerse en un país por la conducta de sus gentes y no sólo por la belleza de sus museos" (Altiero Spinelli)
martes, junio 22, 2010
Lecciones de Apple para la UE
.
miércoles, junio 16, 2010
Consejo Europeo, la hora de la verdad
lunes, junio 14, 2010
Especulación a la alemana
Pero además, la fama de la seriedad y de rigor alemana se desmoronan ante lamentables campañas y comentarios desafortunados contra otros socios europeos. El rotativo alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung vuelve hoy a la carga con la hipótesis de que la UE está preparando un plan de rescate para España, tal y como ya publicó el pasado viernes el Financial Times Deutschland. Parece que de nada sirve que tanto Bruselas como el Gobierno español han vuelto a negar estas informaciones. ¿Qué debe estar pasando para que además, la Comisión Europea ha dado un paso más allá y ha acusado a Alemania de estar detrás de esta especulación "retorcida" que asegura que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha pedido activar el fondo de estabilización de 750.000 millones de euros creado para los países con problemas de pago similares a Grecia?.
jueves, junio 10, 2010
¿Good bye Europe?
Durante las últimas semanas estamos asistiendo atónitos a toda una batería de anuncios de durísimas medidas de ajuste con el objetivo de caminar hacia la sostenibilidad fiscal de las cuentas públicas. La época de los estímulos económicos y del gasto público ha llegado a su fin, y Europa reconoce su incapacidad de ofrecer una solución autónoma a corto plazo. Ha tenido que ser el gendarme de las finanzas globales, el FMI, el que venga a socorrer a la vieja Europa. El ejemplo más evidente ha sido el plan de rescate a Grecia y el mecanismo de estabilidad financiera aprobado por el Consejo Europeo de 25 y 26 de marzo. Este mecanismo comprende por una parte, financiación sustancial procedente del FMI y por otra, préstamos coordinados bilaterales de los Estados miembros de la zona euro. La UE no fue capaz por sí sola de ofrecer una respuesta a su primera gran crisis en la zona Euro por el egoísmo de algunos destacados dirigentes europeos más preocupados por su interés electoral inmediato que por el interés general europeo. Las consecuencias son, que los especuladores financieros han seguido buscando víctimas, pero la verdadera pieza de deseo de esa cacería financiera es una pieza de “caza mayor”, la destrucción del propio Euro. ¿Impensable?, hasta la agencia de calificación Moody’s se atreve ya a sugerir que no “resulta absurdo” tal posibilidad.
Pero todos estos lodos vienen de algunos polvos, que no son otros que la hegemonía de la política neoliberal también en la política europea, que construyó un relato exitoso de una visión de una Europa desregulada ante el autismo político de los líderes europeos. Una deserción de las responsabilidades de las instituciones europeas y nacionales de las que padecemos sus nefastas consecuencias económicas y que ha condenado a la UE a la anorexia política y económica. Y es que tras el estrepitoso fracaso y la pavorosa crisis financiera internacional que provocó el “capitalismo casino” con su voraz ambición durante los últimos dos años, los gobiernos europeos tuvieron que salir al rescate para evitar el colapso. Multimillonarias ayudas que no evitaron el contagio de la economía real, y fueron precisamente muchos de los principales responsables de la crisis los beneficiarios de las ayudas públicas que han contribuido de forma importante a la escalada del déficit y a los problemas de sostenibilidad de las finanzas públicas.
Hoy, esos mismos beneficiados, nada más salidos de la UVI, vuelven a especular y a exigir reformas y ajustes durísimos que afectan principalmente a los que no causaron la crisis, los ciudadanos. Y los gobiernos, bajo el lema “Europa nos obliga”, se aprestan a dar la vuelta de tuerca que satisfaga a los llamados mercados con un enorme coste social ante el estupor y una indescriptible cólera ciudadana. Y es que por ese camino corremos el riesgo de galopar veloces a ese momento idílico que los euroescépticos deseaban y que no pudieron conseguir, el fin del mito de la construcción europea. Aquel proyecto que dibujaron los padres fundadores y que nos servía de hoja de ruta, la unidad europea basada en la construcción de una Europa política, social y económica. Y es que si no conseguimos construir un relato, un horizonte y un plan de acción común comprensible para los ciudadanos, en pocos años pasaremos de aquella vieja expresión de Ortega y Gasset de “España era el problema y Europa la solución”, a que los ciudadanos consideren que es precisamente Europa el problema y no la solución. Y si eso se consolida, quizás a algún cineasta se le ocurra en unos años una nueva película de éxito a imagen y semejanza de aquella maravillosa película de Wolfgang Becker “Good by Lenin” pero esta vez bajo el título Good bye Europe. De nosotros depende reconstruir los lazos emocionales entre ciudadanos e instituciones, pero simplemente con ajustes sobre los hombros de los más débiles no es precisamente el camino para ello. El próximo Consejo Europeo del 17 de junio, tiene la oportunidad de ofrecer respuestas y acciones comunes, veremos si están a la altura del momento histórico en que vivimos.
Artículo publicado en Nueva Tribuna el jueves 10 de junio de 2010
miércoles, junio 02, 2010
Ajustes, reformas y coitus interruptus
Los ciudadanos europeos asistimos atónitos a la avalancha de malas noticias y anuncios de ajustes y reformas tras haber oído durante meses que se apreciaban algunos brotes verdes y una débil pero incipiente recuperación económica. La realidad sin embargo nos ha demostrado que los deseados brotes verdes han durando menos que lo que dura la primavera, abocándonos a un doloroso proceso de ajustes y reformas a lo largo y ancho del continente europeo. El efecto contagio de la crisis griega ha llegado con virulencia también al resto de socios europeos anunciando medidas bajo el lema “Europa nos obliga”, que refleja ni más ni menos el fracaso de la política, de las instituciones y de los líderes europeos ante el empuje desestabilizador y especulador de los llamados “mercados financieros”. Una mala noticia para mirar al futuro con optimismo, ya que muchos de nosotros pensábamos que tras el desastre de la crisis financiera internacional, los gobiernos y las instituciones reaccionarían y serían capaces de poner orden a los desmanes del “capitalismo casino”. Pero observamos con desesperación, que a pesar de que se han dado pasos adelante hacia un posible gobierno económico europeo -impensable apenas hace unos meses-, todavía no hemos sido capaces de aprobar el “Paquete de supervisión financiera” ni la Directiva sobre el control y regulación de los “Hedges funds” que tanto daño han hecho a la economía real y a la postre a los ciudadanos. Los especuladores siguen campando por sus respetos mientras los gobiernos y las cuentas públicas se desangran intentando protegerse de sus ataques.
Ahora se anuncia que ha llegado la hora de la verdad, la madre de todas las medidas, y la receta más proclamada por expertos y economistas ha sido la de la necesidad de atacar los ajustes y reformas necesarias para acelerar la recuperación aún siendo conscientes del coste social que conlleva. Una vez agotadas las posibilidades de los diferentes paquetes de estímulos que han hecho aumentar de forma considerable los déficits públicos, la única opción que parece viable para volver a la senda de la consolidación fiscal a corto plazo es la de reducir el gasto público y ofrecer un poco de aire a la maltrecha zona Euro. Así, bajo la presión de medio mundo, España se ha visto forzada a adoptar un dolorosísimo plan de ajuste que haga creíble el objetivo de reducir el déficit público al 3% en 2013. Tras el anuncio, tanto el FMI como la Comisión Europea, alabaron esos esfuerzos indicando que era el camino correcto a seguir. Y tras España, Portugal, Reino Unido, Italia, Francia anunciaron recortes, y quién sabe si también en poco tiempo la todopoderosa Alemania seguirá el mismo camino.
Pero apenas un día después de que una misión de economistas del FMI brindase su pleno respaldo al ambicioso programa de consolidación fiscal adoptado por el gobierno español, tanto el director-gerente del FMI Dominique Strauss Khan, como su economista jefe Olivier Blanchard, nos advirtieron ante el exceso de “celo” a la hora de reducir los elevados déficits públicos por parte de los gobiernos de la zona Euro, y el riesgo de que si éstos se aplicasen de forma simultánea en toda Europa, pondrían en riesgo no solo la recuperación en Europa sino la recuperación de la economía mundial. Y es que un impacto negativo sobre el crecimiento significa menor consumo y por lo tanto un PIB menor, y un PIB menor significa también menos ingresos por impuestos. Pero entonces…¿en qué quedamos señores economistas?. ¿Ni mucho ni poco, sino todo lo contrario?.
Las instituciones económicas nos demuestran que no son capaces de prever con meridiana exactitud el estado de la crisis de la economía mundial ni las recetas necesarias para combatirla. Nos reclamaban ajustes y reformas, y cuando estos se anuncian y se implementan, nos incitan a esa malvada y peligrosa técnica que es el coitus interruptus, pero esta vez aplicado a las medidas económicas, generando todavía más frustración e inseguridad. Sus actuaciones y declaraciones no generan la tan reclamada confianza, y pareciera que los economistas del FMI recetan medicinas pero sin saber muy bien los efectos secundarios de éstas. Personalmente me genera más confianza gente como el profesor Manuel Castells, que se interroga ¿y si no hubiera salida?, al menos con el modelo económico actual. Y es que la solución quizás pasa por nuevas formas de relación entre la economía y la sociedad. ¿Porqué no pensar, por ejemplo, en compensar la bajada de salarios rediciendo horas de trabajo con criterios pactados con los sindicatos?. Y es que como dice Castells, macroeconómicamente sería igual, pero microeconómicamente tendría un impacto positivo si aumentáramos la productividad del sector público con una buena reorganización y el uso inteligente de las nuevas tecnologías. Si funcionara tendría un efecto demostración sobre otros sectores de la sociedad.
Estas y otras medidas, como incentivar a los emprendedores y las pymes, que son los principales motores de la creación de empleo y de la innovación, o la promoción de la industria europea que apuesta por un modelo de desarrollo sostenible y bajo en carbono, o una apuesta valiente y coherente por las energías renovables…etc es parte de la solución. Porque lo utópico y lo absurdo es querer buscar soluciones o mejorar haciendo más de lo mismo. Con recetas simples o mediocres para problemas complejos no se llega muy lejos. Hace falta creatividad, coraje e innovación, atreverse a hacer cosas nuevas. En definitiva, que las instituciones tienen y deben poder demostrarnos que saben hacer algo más que salvar y restaurar al capitalismo financiero a costa de los esfuerzos de los de siempre.
Archivo del blog
- junio (2)
- mayo (4)
- abril (4)
- marzo (3)
- febrero (3)
- enero (5)
- diciembre (6)
- noviembre (5)
- octubre (4)
- septiembre (2)
- agosto (2)
- julio (2)
- junio (4)
- mayo (4)
- abril (6)
- marzo (4)
- febrero (6)
- enero (7)
- diciembre (10)
- noviembre (8)
- octubre (13)
- septiembre (7)
- agosto (4)
- julio (8)
- junio (7)
- mayo (8)
- abril (9)
- marzo (8)
- febrero (10)
- enero (15)
- diciembre (17)
- noviembre (11)
- octubre (6)
- septiembre (8)
- agosto (4)
- julio (6)
- junio (5)
- mayo (6)
- abril (6)
- marzo (10)
- febrero (10)
- enero (14)
- diciembre (4)
- noviembre (5)
- octubre (3)
- septiembre (5)
- agosto (2)
- julio (9)
- junio (8)
- mayo (10)
- abril (9)
- marzo (10)
- febrero (5)
- enero (8)
- diciembre (4)
- noviembre (9)
- octubre (6)
- septiembre (5)
- agosto (5)
- julio (7)
- junio (4)
- mayo (4)
- abril (7)
- marzo (4)
- febrero (5)
- enero (5)
- diciembre (5)
- noviembre (4)
- octubre (7)
- septiembre (3)
- agosto (4)
- julio (4)
- junio (3)
- mayo (5)
- abril (5)
- marzo (3)
- febrero (3)
- enero (6)
- diciembre (4)
- noviembre (1)
- octubre (4)
- septiembre (3)
- agosto (3)
- julio (3)
- junio (5)
- mayo (3)
- abril (6)
- marzo (8)
- febrero (5)
- enero (5)
- diciembre (5)