En unos días empezará en Durban la Cumbre del Clima, una nueva Conferencia Internacional que debe renovar y mejorar el Protocolo de Kioto sobre el cambio climático, el acuerdo internacional que tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global. El protocolo fue inicialmente adoptado el 11 de diciembre de 1997 en Kioto, pero no entró en vigor hasta el 16 de febrero de 2005, pero entre los que ratificaron el protocolo, no estaba EEUU, el mayor emisor de gases de invernadero mundial. En realidad el Protocolo de Kioto, nació como un instrumento bien intencionado pero poco útil, que no ha podido ser mejorado ni haberlo hecho obligatorio como pudimos ver en la malograda Cumbre del Clima de Copenhague en diciembre de 2009.
A mi juicio, y espero equivocarme, la Cumbre de Durban será una nueva decepción, básicamente por tres razones:
1-La falta de momemtum. Esto es, que los principales actores, las naciones más contaminantes estén en disposición de cerrar un acuerdo. Estados Unidos y China, responsables de más del 40% del total de gases invernadero no están por la labor. El Gobierno chino ha asegurado que pedirá la extensión del protocolo de Kioto y la creación de un mecanismo de financiación para ayudar a los países en desarrollo a luchar contra el calentamiento global. Obama y los EE.UU, no están en dispisción de aprobarlo y penalizar a su maltrecha industria, que poco competitiva, no ha hecho los deberes para poder ser líderes en una economía baja en carbono.
2-La falta de método. A pesar de que es en la ONU, la institución con legitimidad para cerrarse un acuerdeo, una Asamblea General compuesta de Jefes de Estado y de Gobierno o Ministros como pasó en Copenhague-, pronunciando decenas de discursos aburridos, sea el método mejor para llegar a un acuerdo. Especialmente cuando son 12 actores los responsables del 80% de las emisiones de CO2. Solo China, EEUU y la Unión Europea representan el 54%, añadiendo a Rusia, India y Japón el 68%, y sumando Canadá, Corea, México, Brasil y Sudáfrica el 80%. El 20% restante se lo reparten entre todos los países del mundo. Por lo tanto el método no sirve.
3-La falta de liderazgo moral de la UE. A pesar de ser con diferencia quién más esfuerzos ha hecho. La situación económica y la falta de cohesión y liderazgo político de la UE, le impide ser el líder del proceso y apretar a los demás actores hacia un acuerdo. A pesar de las declaraciones de que la UE exigirá a China y EE UU una hoja de ruta para reducir emisiones, la realidad es que la posibilidad de imponer un acuerdo son muy remotas. Los europeos llegamos a esta Cumbre bajos de legitimidad y eso se paga en el nuevo contexto internacional. Somos una gran potencia declarativa, pero poco más.
Así pues la previsible incapacidad de acuerdo en Durban es el reflejo de la nueva geopolítica del mundo. Los equilibrios entre naciones y potencias han cambiado, y eso hace inviable que europeos y estadounidenses pasteleen un acuerdo. Habrá que aprender rápido y buscar nuevos métodos y legitimidades, si no lo hacemos, corremos el riesgo de ir de victoria en victoria (preservando nuestras industrias contaminantes) pero directos a la derrota final colectiva.
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