domingo, mayo 29, 2011

Suicidarse o morir, el dilema de la política

Estos días vivimos días convulsos en la izquierda política española. La severa derrota electoral, y la emergencia del movimiento 15-M están poniendo a prueba la madurez del socialismo español. El otrora todopoderoso Zapatero está en horas bajas y su autoridad se ha visto seriamente cuestionada. También el PSC está en plena ebullición. Desaparecido Montilla desde la derrota electoral de noviembre de 2010 y azotados de nuevo por una severa derrota electoral, los militantes de PSC, dirigentes, corrientes, familias y militantes, se han lanzado en una frenética carrera por renovar ideas y personas. 

Si bien es evidente que ningún ciclo político dura para siempre, el ciclo de los liderazgos en la política podría compararse con el ciclo de vida de una empresa, en la que se identifican cuatro etapas: la introducción, el crecimiento, la madurez y el declive. Y es precisamente en los momentos de declive cuando emerge lo mejor y lo peor en los partidos políticos. El declive pone a prueba la capacidad de regenerarse y renovar ideas introduciendo mejoras programáticas, organizativas y ajustando los equipos, pero muchos se enrocan en sus posiciones, con una defensa tan numantina como inútil  enquistando los problemas y llevando la organización al desastre. ¿Nos suena alguna de estas situaciones?.

Ese es de alguna manera el momemtum que vive el socialismo español, en la que algunos dirigentes han renunciado a la dicotomía "renovarse o morir" por el "sucicidarse o morir".  Algunos piensan todavía que han sido circunstancias excepcionales los responsables del hundimiento electoral, como una crisis internacional sin precedentes. Dirigentes que solo siendo forzados, son capaces de mover ficha, intentando dejar todo atado y bien atado. Quizás piensan que la borrasca pasará y que las aguas volverán a su cauce en las siguientes elecciones, solo hay que esperar y aguantar lo mejor que se pueda.

Pero no hay vuelta atrás, y el futuro no se construye mirando al pasado. No hay otro camino que reconstruir TODO: ideas, programa, actitudes, estructuras y personas. No sirve una manita de pintura para acicalar el partido. Tanto el PSC como el PSOE están condenado a construir un nuevo proyecto político. La nominación de Rubalcaba quizás era la solución menos mala a corto plazo, pero tanto el socialismo catalán como el español se enfrentan a una larga travesía del desierto en la que hay que invertir lo mejor de nosotros para volver a resurgir con fuerza y volver a conectar con el sector mayoritario de la sociedad. 

Y para eso hay que innovar, que es el factor crítico de desarrollo en este siglo XXI. Y de lo más innovador que hemos visto estos años es la creatividad y dinamismo del movimiento 15-M, del que se pueden y se deben aprender cosas. Los partidos no pueden ser autistas, deben ser permeables y buscar puntos de encuentro con la izquierda económica y social del país.  Porque de nada valen los parches, las guerras cainistas, las componendas  o las luchas de poder, porque al final da lo mismo suicidarse o morir, el resultado es el mismo. Volvamos a empezar a reconstruir el edificio con talento, humildad y tesón.


miércoles, mayo 25, 2011

Que queda de nuestra Europa....unida

Los amigos de EuroEfe, el nuevo canal especializado en temas europeos de la Agencia, me han invitado a formar parte de su espacio de blogueros para contribuir al debate y lo he hecho con un un artículo bajo el título "EL fin de una determinada idea de Europa". 

Para muchos como yo que llevamos militando muchos años en el europeísmo, los tiempos no son agradables. Vivimos hoy inmersos en un escenario multicrisis que nos desborda: una crisis financiera que ha provocado otra económica y que han abocado a media Europa a una profunda crisis social, con tres países periféricos -Grecia, Irlanda y Portugal- en la UVI y otros como España, Bélgica o Italia esforzándose por no caer en el pozo. Una crisis que a punto ha estado de llevarse por delante al buque insignia del proyecto europeo, el euro, y que ha destapado la caja de los truenos, con el auge en el continente de la extrema derecha y del populismo ante la falta de respuestas, liderazgo y visión de los líderes.

Muchos pensarán que es una visión algo pesimista o catastrófica, pero para poder combatir la cólera ciudadana que recorre Europa de norte a sur y de este a oeste que desgrané en mi libro Europa en tiempos de cólera, hace falta un nuevo inicio. Un nuevo relato con unos nuevos líderes y con nuevas dosis de pasión por construir una comunidad de destino común. Algo que aunque nos pese, camina en la dirección contraria. El nacionalismo y la xenofobia vuelven a sobrevolar los campos y ciudades de Europa.

¿Estamos ante un retroceso o ante un impasse político? En realidad no lo sabemos todavía, pero incluso contribuyen a ello alguno de los que defienden “más Europa” pero que no dudan en debilitar la legitimidad de sus instituciones, exigiendo por un lado a la UE que reaccione a los grandes desafíos del siglo XXI, y por otro no permitiendo desplegar los instrumentos necesarios para hacerlo, entre ellos un presupuesto en condiciones. 

Como suelo decir en mis intervenciones en conferencias y cursos, a la Unión Europea la hemos inscrito a una carrera de velocidad pero corriendo con una sola pierna, a la pata coja. Hemos limitado o incapacitado los mecanismos de toma de decisión política y de solidaridad mutua, y así, estamos aplicando una eutanasia lenta pero certera a la Europa política y social. Y lo dramático es que al otear el horizonte, uno no atisba a vislumbrar liderazgo individual o colectivo alguno capaz de generar la suficiente ilusión y esperanza para cambiar de signo. Europa y sus líderes se mueven entre la urgencia del momento y la dura realidad de sus incapacidades.

Europa es hoy un continente políticamente triste que necesita de nuevas dosis de visión y de pasión. Quizás asistimos -y ojalá me equivoque- al fin de una determinada idea de Europa, la de los padres fundadores. La que emerge es distinta, sin dirección clara, con unos valores confusos, y por lo menos a mí no me genera pasión ni esperanza. NO es suficiente con proclamar +Europa. Las ideas se acreditan con acciones.


domingo, mayo 22, 2011

La semana en que envejecieron los partidos políticos


Las movilizaciones del 15M y sobretodo la concentración y acampada en la plaza del Sol de Madrid están generando reacciones de todo tipo. Muchos estamos positivamente asombrados y esperamos que el movimiento se consolide e influya en los grandes partidos y sindicatos, otros lo critican ya sea por desconfianza a todo lo que es contestatario o bien porque creen que amenaza sus intereses. Un gran error.

Pero de lo que no cabe duda es que de momento ha supuesto un soplo de aire fresco a la vida política y social de España, atenazada por una larga crisis y una lenta recuperación. El movimiento #15M genera constantemente ideas y acciones creativas en la red y fuera de ella.

En apenas una semana, los miles de jóvenes han movilizado y estimulado a toda la sociedad española, y su acción es reconocida, admirada y replicada más allá de nuestras fronteras. Y es que en apenas una semana el #15M ha hecho que veamos a los partidos envejecidos, parecen de otra época. 

En definitiva, asistimos a un verdadero renacer de los movimientos sociales en España, desplegando todo un catálogo de creatividad del que vale la pena aprender y aprovechar. Toda una lección de lo que muchos denominamos la Política 2.0. Para ejemplo, el vídeo que ya corre por la red..... 


jueves, mayo 19, 2011

Negocios "Made in Spain". ¿Negocios responsables?

A los españoles nos suele molestar que otros europeos hagan comentarios sobre nuestro país basados en estereotipos o prejuicios. Sin ir más lejos, las declaraciones de la Canciller Alemana Ángela Merkel sobre los países del sur de Europa “Es importante que en países como Grecia, España, Portugal la gente no pueda jubilarse antes que en Alemania [...] No podemos tener una moneda común y que uno tenga muchos días de fiesta, y otros muy pocos[...] Alemania solo ayudará si los otros se esfuerzan” están hoy en la prensa. En este caso Merkel ha pecado de populista, pero hay otros casos en los que deberíamos reflexionar.

Estos días se ha dado a conocer la encuesta sobre el "Fraude Europea 2011", elaborada por Ernst & Young a partir de entrevistas a 2.365 empleados, mandos intermedios y directivos de 25 compañías europeas. En ella hay un dato demoledor y quién sabe si explicativo del auge y caída económico de España en esta última década. El soborno y las prácticas corruptas son más aceptadas en España que en el resto de Europa. Al parecer, el 90% de los directivos está de acuerdo en que es justificable utilizar "el camino más corto" para alcanzar los objetivos corporativos. Y eso significa regalos, servicios personales, entretenimiento o dinero en efectivo.... ¡vamos lo que viene siendo la corrupción clásica y básica! (Gurtel en estado puro).

¿Y en el resto de Europa?

En el resto de Europa el ratio es más bajo: el 50% de los ejecutivos evalúa la posibilidad de adoptar comportamientos "no éticos" para ganar o retener un negocio. 



Asimismo en España, el 82% de los empleados cree que los directivos deberían usar "caminos alternativos" para alcanzar los objetivos propuestos por las empresas y sus accionistas. Una vez más, el resultado español es peor que la media europea, que se sitúa en un 62%. Además de estos obsequios, el 7% de los encuestados considera que falsear los resultados financieros de una empresa puede ser una alternativa para alcanzar un negocio.

El estudio de Ernst & Young detecta que la creciente presión de las empresas por lograr beneficios puede explicar parte de los resultados. Según el estudio, el 80% de los ejecutivos españoles trabaja bajo la presión de reducir costes y el 70% tiene como objetivo aumentar los ingresos. En Europa, la presión también existe, pero con menor intensidad: el 60% debe reducir costes y solamente a un 35% (la mitad que en España) se le exige elevar los ingresos corporativos.

En definitiva, que existe un hecho diferencial español, pero no deberíamos estar muy orgulloso de él. Hay algunos comportamientos aceptados por una parte de la cultura española que nos lastran a la hora de construir una sociedad desarrollada, progresista y moderna. Y eso no es patrimonio de los políticos, también de las empresas y los ciudadanos. Con esa actitud no llegaremos muy lejos. Ya podemos educar a nuestros jóvenes en ser emprendedores y responsables o lo pagaremos caro.

lunes, mayo 16, 2011

¿Cómo será la próxima década en el mundo?

Estos días he leído un libro que recomiendo del profesor George Friedman -no confundir con Thomas Friedman- sobre la visión que debería tener los EE.UU en la próxima década. Un texto muy interesante y polémico, en línea con la mejor tradición de los intelectuales norteamericanos de confrontar los valores del idealismo y del realismo en la política exterior americana. Friedman defiende que idealismo y realismo son las dos caras de la misma moneda.

Pero atención, George Friedman no es solo un teórico y un académico, es el Consejero Delegado de Stratford, una de las Consultoras y Think Tanks más reputados y que aconseja a la administración americana, por lo que sus palabras no caen en saco roto. La próxima década, es una lectura interesante y amena prologada por el periodista Lluís Bassets, del que podéis leer un prolijo comentario en su blog Del alfiler al elefante. En él, Friedman declara la necesidad de que los EE.UU acepten su condición de imperio mundial, superando las reticencias de una buena parte de la cultura política americana, todavía influenciada por el pasado anti-imperial en su proceso de independencia.

Friedman defiende que los acontecimientos marcan una época larga, como describió en su libro "los próximos cien años", pero argumenta que son las decisiones individuales las que marcan una década, como las que tomó equivocadamente George W Bush en si invasión de Afganistán o Irak, presionado por la necesidad de aparentar mano dura ante su opinión pública. Decisiones del que EE.UU todavía arrastrará sus consecuencias algunos años.

El libro describe la necesidad de que EE.UU vuelva a su política de crear equilibrios regionales entre vecinos como India-Pakistán, Israel-Mundo Árabe, Japón-China  o Europa-Rusia, para seguir siendo el guardián del mundo y preservar sus intereses. Posiciones que nos escandalizan en Europa, pero que tienen sentido cuando uno lo ve con ojos norteamericanos. Y por cierto, el libro apunta tres datos interesantes: uno la futura crisis de China, dos el retorno de Rusia y lo más preocupante....la irrelevancia de la UE.

Aunque no nos guste lo que describe, vale la pena leerlo.

  

jueves, mayo 12, 2011

Afganistán, empieza la operación salida.

La muerte de Bin Laden parecía a primera vista que tendría un impacto más emocional que real en la lucha contra el terrorismo. Se creía que el creador de Al-Qaeda era más un líder moral que real, alejado de la dirección real de la red de redes terrorista y que su muerte no tendría consecuencias a corto plazo. Pero tras las discusiones sobre la moralidad de la ejecución, la polémica sobre las fotos y la sepultura del cuerpo, en apenas una semana parece que las cosas se mueven....y de qué manera.

He observado en directo tras unos días en los EE.UU la trascendencia de la muerte de Bin Laden. Todos los días en prime-time hay programas sobre el líder terrorista, su vida, reportajes sobre los SEALS, la fuerza de élite que ejecutó la acción, las relaciones con Pakistán...etc. Pero lo más relevante es que algunos analistas empiezan a destilar noticias sobre negociaciones directas entre los norteamericanos y los talibanes para empezar la operación salida de Afganistán. Al parecer, los talibanes estarían dispuestos a combatir a Al Qaeda a cambio de la retirada de las tropas de la coalición internacional.  Una comunión de intereses que podría conducir a algún tipo de acuerdo a medio plazo.

La solución no es fácil, ya que los talibanes odian a Karzai y a su gobierno, pero las componendas y las prebendas bien pueden acabar en algún tipo de acuerdo. Algunos pensarán que todo ello es ciencia ficción, pero algo de eso debe estar pasando cuando David Cameron el Premier británico ha empezado a sugerir ya la inminente salida de sus tropas del país. Así pues la muerte de Bin Laden puede ser más importante de lo que muchos pensamos en su momento. Se ha acabado con el personaje, pero ahora hay que acabar con el mito, que es un trabajo tan complicado o más que acabar con su vida.

Pero la gran pregunta sobre Afganistán resta por responder. ¿Fuimos a la guerra e invadimos un país para acabar con Bin Laden o para dar la oportunidad a los afganos de tener un futuro mejor?. Si salimos corriendo ahora, los condenamos a volver a la casilla de salida, a la pobreza, el autoritarismo y la violencia. ¿Habrá valido la pena entonces el esfuerzo?.




lunes, mayo 09, 2011

Día de Europa; pocas cosas que celebrar


Año tras año, el 9 de mayo los europeístas nos esforzamos por dar algo más de visibilidad y relevancia a la UE. Celebramos el día de Europa -San Schuman- decimos algunos de forma irónica para resaltar la labor de uno de los padres del proyecto europeo. Pero en los últimos años, hemos pasado de la euforia de trabajar por una Constitución europea a estar a la defensiva y ver cómo se va desmoronando la idea de la Europa política y social.

Vivimos en un mundo en cambio constante, de sobresalto en sobresalto, que pone de manifiesto la patética incapacidad política e institucional para reaccionar e ir más allá de declaraciones tan bien intencionadas como irrelevantes. Y las pocas medidas que se toman se dirigen a desmantelar los principales logros de la UE en los últimos años. Valga como ejemplo la limitación de uno de las cuatro libertades fundamentales de la UE, la libertad de circulación. La crisis de los inmigrantes tunecinos hacia Italia, y su despacho por parte de Italia de permisos temporales para enviarlos hacia otros países europeos (principalmente Francia), ha dinamitado uno de los logros más brillantes de la historia de la UE, el espacio Schengen. Y en un increíble acto de sumisión política de la Comisión europea a los estados, Barroso y su Comisaria Mälstrom se han aprestado a poner una propuesta encima de la mesa para limitar la libre circulación de personas en la UE, aunque sea de forma temporal y en casos graves según dicen.

El proyecto europeo ha sido castigado en buena parte por los efectos devastadores de la crisis. Padecemos los embistes de los nacionalismos estatales y euroescépticos, de los populismos y del auge de la extrema derecha, pero por otro también los palos en las ruedas de aquellos que defienden supuestamente “más Europa” pero que no dudan en limitar o debilitar la legitimidad de las instituciones y de los instrumentos que la UE tiene para poder afrontar los desafíos presentes y futuros. Exigen a la UE que reaccione ante los numerosos desafíos a los que nos enfrentamos, pero sin permitir desplegar los instrumentos necesarios para poder hacerlo, entre ellos un presupuesto comunitario en condiciones. A la Unión Europea la hemos inscrito a una carrera de velocidad pero corriendo con una sola pierna, a la pata coja.

Entre unos y otros hemos condenado a la UE a la anorexia política. Exigimos unas altas prestaciones a nuestras instituciones pero limitando los mecanismos de toma de decisión política colectivos y de la solidaridad europea. La consecuencia, estamos aplicando una eutanasia lenta pero letal a la Europa política y social. Y lo dramático es que al otear el horizonte europeo y constatar el paisaje político e institucional, no se atisba a vislumbrar la emergencia de algún liderazgo individual o colectivo capaz de generar algo de ilusión y esperanza a corto plazo. Europa y sus líderes se mueven entre la urgencia de ofrecer respuestas nuevas, y la dura realidad de sus incapacidades

Así pues celebremos el día de Europa, pero en este año 2011, tenemos pocas cosas que celebrar. Los europeístas daremos la batalla para seguir trabajando por “más Europa”. Tenemos la voz y la palabra, pero necesitamos también algo más de acción.

miércoles, mayo 04, 2011

Bin Laden gana la partida a la justicia

Medio mundo celebra la muerte de Osama Bin Laden. Hasta los dirigentes y gobernantes demócratas europeos, defensores normalmente de la justicia frente a la pena de muerte, han proclamado su satisfacción por la desaparición del enemigo público número uno. ¿Donde queda el espíritu de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE?, ver a Barroso celebrar su muerte es patético y triste

Los EE.UU tenían que acabar el trabajo así, ajusticiando a su carnicero más odiado tras una década de humillante búsqueda y embarcados en dos guerras contra el terrorismo. En toda guerra hay un storytelling, una narrativa con buenos y malos, sufrimientos y privaciones, batallas ganadas y algunas derrotas. Los EE.UU tenían que dar un cierre al caso Osama y atraparlo "vivo o muerto". Quizás mejor muerto, ya que si hubiera que juzgarle vivo, menudo problemón. Era el final lógico y esperado y cuestión de tiempo. 

Bin Laden era un icono, un símbolo del terrorismo desterritorializado y global, pero carecía desde hace años de poder ejecutivo sobre la red terrorista. Acabar con los símbolos del enemigo es parte de toda guerra, y los EE.UU han ganado una batalla, aunque veremos si ganamos la guerra. Si pensamos en frío el resultado, en la que millones de personas nos alegramos por la muerte violenta aunque de un terrorista frente a la justicia, entonces es que lo que representa Bin Laden, el odio y la violencia han ganado la partida. Hemos acabado con el personaje, pero su simiente de odio y destrucción hacia el otro perviven y de qué manera. 

Pensemos de verdad por un instante en eso. Bin Laden ha ganado la batalla a la justicia global. Se ha acabado con él, lo hemos matado, pero no hemos hecho justicia.


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