miércoles, agosto 31, 2011

Sociedad en cambio, sociedad de la confusión. La respuesta social.

Crisis financiera, económica y social. Crisis de liderazgo y de la política. Crisis democrática ante la servidumbre de las instituciones ante las presiones de los llamados mercados.....etc Crisis que se yuxtaponen y que nos empuja hacia una cambio de sociedad en los países desarrollados y sobretodo en Europa frente al empuje y pujanza de los países emergentes. Una sociedad en cambio sumida en la confusión, ya que los debates serenos y rigurosos sobre las medidas y políticas a aplicar, han quedado obsoletos frente a la urgencia de las medidas a tomar, como la reforma constitucional para consagrar el límite de déficit en nuestro país. Se toman las medidas y luego se intenta convencer de su necesidad. ¿No debería ser al revés?

Así, la política y las instituciones se han convertido en un parque de bomberos donde se apagan fuegos que prenden por doquier, mientras son los mercados los que dictan el camino a seguir. La crisis económica -como bien ha definido Daniel Innerarity-, ha puesto de manifiesto la singular transformación emocional del capitalismo contemporáneo, donde la codicia es la fuerza dinamizadora de la economía y no el desarrollo a través del crecimiento. Frente a ello, la única alternativa posible es la de la indignación, porque los militantes de partidos, sindicatos, organizaciones empresariales y demás actores de la sociedad civil, son convidados de piedra de esta fiesta, ya que las decisiones se toman en otro lugar, aunque no sabemos muy bien dónde, pero sabemos quién las publicita (las agencias de calificación anglosajonas). 

Ojalá, por lo menos las decisiones se tomaran en el seno de las instituciones europeas, que no hacen otra cosa que certificar a posteriori las medidas tomados por terceros. Sin más integración política y gobernanza económica europea, la UE está condenada a la crisis permanente.

En unos meses tenemos elecciones generales en España, en la que los ciudadanos tendremos que elegir a nuestros representantes para los cuatro próximos años. La motivación para la participación no es alta, ya que nadie puede garantizar que los programas electorales que nos presenten los partidos políticos serán las medidas que marcarán la senda de futuro. Harán lo que buenamente puedan. 

Asistimos a un cambio de sociedad, en la que tenemos que replantear muchas de las certezas con las que hemos crecido y vivido. Lo peor es que nadie explica de forma pedagógica cuales son esos cambios ni sus consecuencias. Uno de los pocos que lo hace es Felipe González, lo ha hecho de forma brillante en su libro "Mi idea de Europa" y ayer mismo e su artículo "Debates confusos":

"Esta es una crisis de cambio civilizatorio, de gran calado histórico. Estamos viviendo la transición entre el dominio de un Occidente hegemónico durante siglos hacia un Oriente en desarrollo rápido; de los países centrales pero endeudados hasta las cejas y los emergentes que producen y ahorran lo que los primeros deben; de las economías industriales dominantes de los mercados mundiales que imponían precios de materias primas y de manufacturas hacia economías en desarrollo que reciben las inversiones que se deslocalizan de los anteriores; de una economía basada en la industria hasta otra basada en el conocimiento que está alterando las fronteras del desarrollo y crea nuevos espacios, y distintos, para competir con éxito en la economía global".

Una sociedad en cambio y sumida en la confusión donde nadie se fía de nadie. Ante el agotamiento de la política y sus instituciones, las únicas respuestas pueden venir de la sociedad, con la emergencia de una nueva energía y renovadas ideas. Tenemos las responsabilidad de hacerlo o por lo menos intentarlo.

domingo, agosto 21, 2011

Publicidad revolucionaria: lo último en márketing de las multinacionales


La plaza Tahrir pasará a la historia de los egipcios y del mundo árabe por algo más que cambiar la historia de Egipto. Sus consecuencias no son solo políticas, si no que probablemente ha hecho nacer una nueva forma de hacer márketing y publicidad entre las grandes empresas y multinacionales, demostrando así la gran capacidad de adaptabilidad de éstas a la realidad que los rodea. Una reflexión que nace a raíz de leer un interesante artículo de La Vanguardia.

Mubarak cayó porque perdió el apoyo de la gran mayoría de los 83 millones de egipcios, y las grandes empresas no quieren perder pie en uno de los principales mercados del mundo árabe. Los tiempos han cambiado y de qué manera, y se han renovado ya sea para bien como para mal, prácticamente todos los órdenes de la sociedad.

Las empresas egipcias y las multinacionales han entendido que ser revolucionario está de moda, así que se han aplicado la máxima de "renovarse o morir", y la publicidad revolucionaria es lo último en el marketing egipcio. La telefonía móvil, las bebidas, el turismo y hasta el jabón se han vuelto revolucionarios. Compañías como Coca-Cola han realizado costosos anuncios para hacerse con la simpatía de los jóvenes egipcios, la principal fuente de oposición a Mubarak y dos tercios de la población. Un volumen de negocio considerable. "Haz que el mañana sea mejor" es el nuevo eslogan para Egipto de la compañía de Atlanta. Pero hay otros: "El país es nuestro", "Apoya el turismo egipcio", "Orgulloso de ser egipcio", son algunos ejemplos.

Esta mercantilización de los ideales revolucionarios no ha gustado a algunos activistas, que recuerdan que muchas de estas empresas prestaron su apoyo a Mubarak en los días del alzamiento popular. En especial las de telecomunicaciones, que obedecieron cuando el ex dictador les ordenó bloquear las comunicaciones. No se olvida tan fácilmente. En respuesta, los activistas también han creado su propio eslogan: "La revolución no es una vaca, no la ordeñemos", en referencia a la explotación a la que, según ellos, se está sometiendo a sus ideales para obtener beneficios económicos. Es la defensa de los ideales versus el marketing orientado a las ventas.

Pero a cuestión es si los ideales serán capaces de resistir a las potentes embestidas de los potentes presupuestos de márketing de las multinacionales. Y es que poderoso es el señor son dinero. Los jóvenes árabes han conseguido algo muy complicado, hacer caer los regímenes árabes autoritarios, pero tienen por delante algo tadavía más complicado: construir nuevas coherencias en un mundo con valores contradictorios. Por un lado todos amamos la libertad, pero caemos fácilmente en la esclavitud de consumismo. 


miércoles, agosto 17, 2011

Combatir las bases de la "sociedad rota" en Europa

Los efectos de los disturbios de Londres han abierto un debate en toda Europa sobre cómo combatir eso que el Premier británico David Cameron ha llamado "la sociedad rota". ¿Cómo es posible que en el seno de la educada y tradicional Inglaterra (Escocia y Gales han quedado al margen),  haya podido suceder algo así? Pareciera que esa marabunta de maleantes y delincuentes de barrios bajos que arrasan con lo público y lo privado arrastrados a una orgía de robos y destrozos fuera más típico de países del sur de Europa (pensaban algunos ilustres de la City que nos llaman los PIGS). 

De repente los británicos han descubierto que detrás de su supuesta clase y refinamiento, su dinero y sus miles de empresas de productos financieros, existe la cara oculta de la luna (en este caso del dinero y la especulación). Cameron y otros descubren ahora con horror cómo la herencia del Tacherismo, continuada por las políticas del new labour de Tony Blair basadas en la desregulación y la apuesta por el capitalismo casino, han arrasado con las bases de una buena parte de la sociedad. 

Reino Unido, siempre tan atento al otro lado del atlántico, ha importando nada más y nada menos que al corazón de Londres los usos y formas de vida de los guetos tan típicos de los EE.UU. Han querido siempre ser diferentes, y caray si lo han conseguido. ¡Podemos imaginar lo que publicarían de España si se hubiera producido algo similar!.  

Pero a la sociedad rota se la combate apostando por otro modelo de sociedad. La respuesta de Cameron ha sido y es muy mediocre: mano dura y toque de queda, más policía, control de las redes sociales, retiro de subsidios y ayudas...etc. ¿Muy bien y luego que hacemos? ¿Seguir apostando por la economía de la especulación? En Londres están situadas la mayoría de firmas financieras y mueve el 60% del total de los fondos de capital riesgo e inversión en la UE. Una economía basada en la especulación y el dinero fácil que deja al margen a la mayoría de su población. El colapso social no se combate solo con represión, y el modelo económico y social de los conservadores ingleses no sirve, lo han demostrado.

Hay que volver a los cimientos de una sociedad más justa, con oportunidades reales para todos y con una cierta contención y regulación los tiburones de las finanzas. Hay que combatir a los delincuentes, ya sean éstos de los barrios marginales o aquellos que han colapsado la economía desde sus flamantes despachos y ordenadores de alta velocidad especulando con el dinero de los demás

Y es que hemos de destruir las sólidas bases sobre la que se asienta la sociedad rota de hoy tras dos decenios de neoliberalismo. Sería deseable poner en marcha de forma seria y responsable lo que se anunció en 2008, la reforma del capitalismo. Y eso pasa por conseguir articular un verdadero gobierno económico europeo. Estos días hasta Osborne, el Ministro de Finanzas británico así lo ha reconocido. De las crisis salen oportunidades, y los europeos y europeístas hemos de aprovechar el momentum. Si no lo hacemos, es posible que esa forma de capitalismo acabe con casi todo lo bueno de Europa.

martes, agosto 02, 2011

¿Necesita la UE más nucleares?


Los potentes lobbyes nucleares defienden constantemente la necesidad de seguir apostando por la energía nuclear, pero quizás las cosas no sean exactamente así. La Unión Europea (UE) no necesita más centrales nucleares para garantizar su futura demanda energética, según un informe de la Asociación Europea de la Energía Eólica (EWEA) publicado hoy.
El estudio asegura que "no hacen falta nuevas plantas nucleares para satisfacer la futura demanda de energía" y que la construcción o no de centrales "será al final una cuestión política". Otro tema diferente, matiza el informe, es "si se pueden conseguir los objetivos en materia de clima y energía en caso de que se desmantelen las plantas nucleares existentes en Europa y si las renovables pueden o no suplir ese hueco".
De ser así, Alemania, que obtiene hoy en día el 20 % de su electricidad de la energía nuclear, estaría en condiciones de lograr en una década las metas fijadas, al igual que "probablemente" España (también con un 20 % de energía nuclear) y Reino Unido (16 % de nuclear). En Francia, donde el 80 % de la electricidad consumida procede de centrales nucleares, se tardaría "mucho más tiempo".
El informe publicado, que predice los escenarios de la energía eólica en los Veintisiete a corto y medio plazo, revela que entre 2011 y 2020 los países que más incrementarán su capacidad de producción eólica serán, por orden, Alemania (donde aumentará un 15 %), Reino Unido (14 %) y España (13 %).
Reino Unido desplazará de hecho a España, que hoy ocupa el segundo puesto en capacidad de producción. En 2010 Alemania y España eran los "líderes indiscutibles" en términos de capacidad de instalaciones eólicas, con un 32 % y un 24 % de las existentes en la UE, respectivamente.
Aunque esos dos países y Dinamarca son los tres "pioneros" en uso de energía eólica, su porcentaje de nuevas instalaciones anuales ha caído del 85 % en el año 2000 al 36 % en 2010.
El director de la EWEA, Justin Wilkes, destacó que, además de ayudar a lograr el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de la energía eólica acelerará la transición hacia un consumo energético no basado en los combustibles fósiles, creará puestos de trabajo y hará a Europa más competitiva.
Se puede decir más alto pero no más claro. Por ahí pasa el futuro, cuanto antes apostemos por ello antes florecerán sus beneficios.
Fuente: Agencia EFE

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