Extracto del artículo que he publicado en el diario Nueva Tribuna..... "Euro-esquizofrenia"
La crisis de la eurozona es algo más que una crisis financiera y económica pasajera que se encauzará con duras medidas de ajuste y reducción del déficit público. Es una crisis mucho más profunda de lo que pensamos. Es una patología que constituye un trastorno de la personalidad colectiva de un proyecto político, económico y social que debía convertirse en una comunidad de destino pero que hoy es un barco a la deriva y sin timonel. Alemania ha renunciado a liderar la salida europea de la crisis y ha corrido la voz del “sálvese quien pueda”.
Lo que en un principio parecían síntomas preocupantes de incoherencias, trastornos y limitaciones políticas, hoy se muestra con toda su virulencia como patologías serias y profundas de algo que bien podría definirse como una “euro-esquizofrenia”. Y es que las actuaciones y decisiones colectivas de las instituciones europeas de los últimos meses, con los Jefes de Estado y de Gobierno y sus Ministros de Finanzas a la cabeza, están caracterizadas por serias alteraciones en la percepción o de las expresiones de la realidad.
Lo que no han conseguido los euro-escépticos en más de 50 años de construcción europea, lo ha conseguido el neo-liberalismo y la economía casino que ha dominado la economía europea y mundial de las últimas décadas. La crisis económica, como bien ha definido Daniel Innerarity, ha puesto de manifiesto la singular transformación emocional del capitalismo contemporáneo, donde la codicia ha sido y sigue siendo la fuerza dinamizadora de la economía. Mientras, la política y las instituciones se han convertido en un parque de bomberos mientras son los mercados los que dictan el camino a seguir. Vivimos en una Europa sumida en la confusión, donde nadie se fía de nadie, agotando y desacreditando a la política y de sus instituciones.
Es precisamente en momentos de crisis como la actual, cuando se deben generar los incentivos para la generación de consensos que nos permitan abordar las reformas necesarias para enfrentar el futuro. Un ejercicio que requiere de visión, voluntad y capacidades de liderazgo, no decisiones espasmódicas e improvisadas. No es posible ya seguir por la senda de recortes y ajustes sin fin, nunca son suficientes. Son ungüentos y cataplasmas que solo consiguen hundir más a esos países y hacer ganar fortunas a los especuladores.
Hemos de poner fin a estos insoportables rituales basados en la improvisación y la falta de consensos, para articular una estrategia coherente e inclusiva. De no hacerlo estaremos abocados a la destrucción de la zona euro y del proyecto europeo. La solución pasa por Europa, y la euro-esquizofrenia es evitable, pero requiere creatividad, capacidad, coraje y humildad colectivas.
