Dinamarca ha asumido la presidencia de turno de la Unión Europea durante este primer semestre del 2012. Una presidencia que se desarrollará en un contexto complejo, una crisis económica que apunta a recesión, muchas incógnitas todavía por resolver sobre la consolidación fiscal y la supervivencia del Euro, y una batalla institucional a cara de perro entre Reino Unido frente al resto de los socios europeos.
Cada presidencia, prepara sin embargo con mimo un programa a desarrollar según sus intereses y sus prioridades. Unas son más ambiciosas que otras, y normalmente la agenda del semestre europeo viene condicionada por la cantidad de crisis que hay que gestionar sobre la marcha. Y Dinamarca, un país pequeño pero serio, quiere ser coherente con sus apuestas estratégicas y quiere impulsar una presidencia de contenido medioambiental y ecológico. Todavía le duele la decepcionante Cumbre del Clima de diciembre de 2009 que se celebró en Copenhague, donde además de la falta de acuerdos, fue duramente criticada por los fallos organizativos. Ahora Copenhague está determinada a pisar el acelerador en las negociaciones que puedan contribuir al desarrollo sostenible. Un reto difícil pero que vale la pena intentar con una mujer al frente.
La primera ministra Helle Thorning-Schmidt, quiere llevar a Europa su apuesta por un ambicioso y revolucionario plan energético como ha hecho a nivel nacional para eliminar todo uso de combustibles fósiles en el año 2050, y quiere que sea obligatorio para los estados miembros el objetivo de mejorar un 20% la eficiencia energética de aquí al 2020. Y es que en Dinamarca creen, de la misma manera que creemos muchos de nosotros, que una parte de la solución a la crisis europea pasa por apostar por la economía verde. Y razón no le falta, aunque el difícil contexto económico se lo pondrá difícil.
Dinamarca sin embargo tiene algunas debilidades que le van a lastrar en estos seis meses. A pesar de ser un alumno aventajado en disciplina presupuestaria, no pertenece a la zona euro. Sus ciudadanos lo han rechazado en dos ocasiones en referéndum, lo que le resta legitimidad y autoridad frente al directorio franco-alemán y al grupo de Franckfurt para hacer valer su lema "Una Europa más responsable, más dinámica, más verde y más segura para conseguir una unión económica, social y medioambientalmente sostenible".
Copenhague también se ha comprometido a obtener resultados concretos también en materia de agenda digital, la firma electrónica, los servicios de información públicos, el plan de inversión de 50.000 millones de euros presentado por la Comisión Europea para la interconexión de redes,etc.
Les deseamos mucha suerte, y ojalá se cumpla su objetivo de constituir la primera presencia de turno de la UE que impulsa verdaderamente la economía verde.
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