Anoche acabé de leer el libro "Por qué fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza" de los profesores Daron Acemoglu y James A. Robinson. Un libro denso y profundo, bien documentado y argumentado, que describe bien por qué unos países son más exitosos que otros, desmontando algunos de los mitos que corren sobre la materia, como aquellos que lo vinculan a la climatología o a los aspectos culturales o religisosos, algo que no es cierto.
Acemoglu y Robinson, desgranan ejemplos de los cinco continentes para demostrar que las claves para el desarrollo y la prosperidad económica, han sido por regla general las instituciones inclusivas que permiten desarrollar modelos económicos igualmente inclusivos. Y es que la política tiene mucho que ver con la pobreza o la desigualdad en el mundo. Y lo demuestran con ejemplos de lo importante de los incentivos, la igualdad de oportunidades, el pluralismo y los derechos políticos y sociales.
¿Porqué países Latinoamericanos o Africanos que accedieron a la independencia se han quedado atrás a pesar de ser ricos en recursos?. Sus élites replicaron en mayor parte las mismas prácticas y estructuras que las élites que los colonizaron, reproduciendo el círculo vicioso de pobreza, represión y poder concentrado en pocas manos. Mientras, aquellos países que lograron desarrollar instituciones inclusivas, han conseguido despegar y entrar en un cierto círculo virtuoso que está permitiendo despegar y ser países emergentes con un alto desarrollo económico.
Y para resumir el potencial de un país y si tiene mimbres para afrontar el futuro, basta con describir las claves que han permitido dar grandes saltos a lo largo de la historia: la destrucción creativa, la innovación, el aprovechamiento de las nuevas tecnologías, la formación y las instituciones económicas inclusivas.
Una vez entendido eso, uno otea el horizonte y augura dificultades serias para un país como España, empecinado en recortar en educación, amputando sectores innovadores como las renovables, protegiendo oligopolios comos las eléctricas tradicionales, o recortando en i+D+i. Todo ello sumado a una clase política autista que expulsa a los ciudadanos del interés por la política y que degrada la democracia. Una radiografía que se acerca bastante a las instituciones extractivas que explican Acemoglu y Ronbinson. Otra vez la política clave en la desigualdad o la prosperidad.
Necesitamos un golpe de timón, y (re)generar la política. De otra manera estaremos abocados a una abrupta decadencia.......porque podríamos decir que ya somos un país en vías de subdesarrollo.